Periódico "El Raval"

Cada mes sale a la calle el periódico "El Raval" con información de lo que puede interesar a quienes viven y trabajan en el barrio del Raval. Para ver el periódico "El Raval" cómodamente, clica sobre el ejemplar que ves abajo. Se ampliará a toda la pantalla. Podrás pasar las páginas y en la parte superior podrás ver los controles para ampliar, arrastrar, etc.
Además del periódico, en este blog encontrarás algunos contenidos que quizás puedan interesarte también.

viernes, 3 de diciembre de 2010

REALIDAD Y PERCEPCIÓN

Recuerdo de mis años de carrera cuando estudiaba filosofía que una de las cuestiones que más preocupaba y ocupaba a los filósofos era establecer la posibilidad que tiene el ser humano de conocer la realidad tal cual es, de analizarla y comprenderla. Se preguntaban si nuestra subjetividad hace imposible esa tarea, si al percibir la realidad ya la estamos modificando, etc. etc.
Mi experiencia ayudando a pacientes en consulta me ha dado la posibilidad de comprender hasta qué punto nuestra subjetividad, nuestro estado de ánimo, nuestra educación y, curiosamente, nuestras espectativas de futuro, condicionan nuestra percepción de la realidad. Pongamos un ejemplo.
Imaginemos que a dos personas le pedimos que nos den una descripción sintética de la ciudad de Barcelona. Una nos dice que se trata de una ciudad oprimente y masificada, con problemas de delincuencia y exceso de turistas. La otra nos dice que es una ciudad cosmopolita, llena de iniciativas y eventos y modélica en la convivencia. Si les digo que una de las personas es un hombre de 25 años con un buen trabajo y una pareja con la que prepara un matrimonio para dentro de cuatro meses y la otra persona es una mujer madura a la que acaba de abandonar el marido con un hijo drogadicto y un contrato temporal a punto de terminarse... ¿Podría adivinar quién dijo qué de la ciudad de Barcelona?
Efectivamente, no podemos estar seguros de quién dió qué respuesta, pero lo más probable es que el hombre diera la versión más positiva y la mujer la más negativa de una misma realidad. Eso nos plantea una cuestión interesante: Puesto que miramos la realidad con el filtro de nuestra experiencia y nuestras espectativas de futuro ¿el filtro oscuro puede llevarnos a experiencias reales negativas o son las experiencias reales negativas las que nos llevan a tener un filtro oscuro? ¿Cómo empieza todo?
En realidad esa cuestión no es tan importante como otra. La cuestión importante es que las circunstacias negativas ensombrecen nuestra mirada y nuestra mirada ensombrecida nos hace más proclives a producir respuestas que nos lleven a circunstancias negativas. Un círculo vicioso en el que muchas personas se ven atrapadas. Por tanto la gran cuestión es ¿cómo salimos de ese círculo y entramos en otro positivo?
Se sorprenderían de saber el porcentaje de pacientes que requieren ayuda en este terreno concreto. Llegan a mi consulta cuando su mirada está tremendamente ensombrecida y sus circunstancias vitales son tan negativas que la persona se siente amenazada. Llegan experimentando ese círculo vicioso como una sensación de opresión, un callejón en el que no encuentran salida. Allá donde miran todo parece oscuro.
Para esas personas es de gran ayuda la mirada del psicólogo. Una mirada ajena, libre de los condicionantes que le oscurecen, una mirada amiga que además le ofrece el conocimiento de mecanismos psicológicos, de recursos útiles, de técnicas eficaces para combatir los problemas que le afectan.
Reconstruir nuestra percepción del mundo desde nuevos parámetros puede cambiar nuestra vida, puede cambiar nuestra percepción de la realidad, cambiar nuestra experiencia cotidiana.
Pero como decía un gran maestro, por muy fuerte que estire, nadie puede levantarse de una silla agarrándose del pelo y tirando hacia arriba. A veces, para hacer según qué cosas, necesitamos la ayuda de alguien que nos oriente, que nos indique los pasos que se han de dar. Como al navío atrapado en la niebla, que avanzando en la dirección adecuada llegará a un mar abierto y luminoso de amplio horizonte en el que puede navegar libre hacia mar abierto o hacia un puerto protector.
Mª José Hernando. Psicóloga
Visitas concertadas llamando al 627 908 300

QUIENES SON «LOS MERCADOS» QUE NOS AMENAZAN?

Imaginen un edificio de cinco plantas de oficinas en la Diagonal de la empresa «Liberty Brothers», por poner un nombre cualquiera. Imaginen que es la filial de una empresa que en Manhattan tiene otro edificio de 50 plantas que es la sede central. Luego les explico lo que hacen.
Ahora piensen en las sucursales de bancos y caixas de nuestros barrios. Cada día un río de dinero entra en ellas: viene de las domicialiciones de nóminas, de las domicialiaciones de pensiones, de las recau-daciones de los comercios, de las ventas de pisos, coches, etc, de las herencias, de los cobros por servicos, y de los depósitos de los que pueden ahorrar a fin de mes. Bien. Todo ese dinero que entra no se queda en las sucursales. Solo queda una pequeña parte para que usted pueda ir sacando del cajero pequeñas cantidades de dinero. Pero la mayor parte no está allí.
El dinero que confluye en bancos y caixas lo cogen las caixas y los bancos y lo «colocan» en fondos de inversión para que produzca unos intereses. Para ello van al edificio de «Liberty Brothers» en la Diagonal y le piden a los agresivos especialistas que hay allí que con ese dinero hagan préstamos. ¿Prestamos a quién?
Los de «Liberty Brothers» cogen todo ese dinero de los bancos de nuestros barrios y de los bancos de todos los barrios del mundo y lo usan para comprar acciones de empresas en el mercado de la bolsa que todos conocemos; pero también lo usan para comprar emisiones de deuda de los estados.
Las empresas piden dinero para mejorar sus maquinarias, para abrir nuevas delegaciones, etc, etc. Tienen planes, piensan que podrán devolver el préstamo, los intereses y además, tener un beneficio. Si los planes salen bien, claro.
Ahora imaginen un estado que quiere hacer una gran autopista. Hace lo mismo: pide dinero a través de la emisión de bonos, obligaciones , etc, es decir, pide dinero prestado que luego tendrá que devolver con intereses. ¿Por qué pide prestado en lugar de esperar a ahorrar hasta tener lo suficiente para hacer la autopista?. Porque piensa que si hace la autopista ahora, cuando esté funcionando podra obtener bene-ficios para sus empresas al mejorar el transporte y esas empresas pagarán impuestos mayores al tener mayores beneficios y con esa recaudación mayor podrá devolver el préstamo, los intereses y hasta ganar algo más para invertir en otras cosas.
Todos van a una especie de «lonja del dinero» que funciona como una lonja del pescado. Pero el pescado son acciones, bonos, divisas... Allí los chicos de Liberty Brothers y otros como ellos utilizan el dinero que les han confiado los bancos, que es, no lo olvidemos, el dinero de mucha gente que se lo ha confiado a ellos para que les produzcan intereses. Y compran, por ejemplo, bonos de deuda de España, es decir, prestan dinero a España. Lo prestan con un interés más o menos alto según sean las posi-bilidades de riesgo: si hay riesgo de que no devuel-van...mayor interés, si es una inversión muy segura, menor interés. Su negocio es que cuando España devuelva el dinero obtendrán un beneficio. Ese beneficio se lo pasarán a los bancos que les dieron el dinero quedándose con una parte, y los bancos se lo pasarán a la gente que les dió el dinero a ellos para que les produzcan intereses, quedándose otra parte. Y todos tienen beneficios!!... Salvo que los planes fallen.
El problema está en que a veces las empresas no calculan bien y no obtienen esos beneficios que esperaban y no pueden devolver el dinero como pensaban. O los estados no calculan bien y hay la perspectiva de que quizás no puedan pagar. O se hace circular el rumor de que quizás tal o cual estado no ha calculado bien...Esto hace que cuando quieran pedir más dinero los intereses sean tan altos que no compensen. Y llega el colapso. Los estados necesitan dinero ahora pero nadie se lo quiere prestar y tienen que hacer recortes, reducir gastos en pensiones, en sueldos de funcionarios, en infraestructuras, en servicios...
¿Culpa de los chicos malos de «Liberty Brothers» que mandan en la «lonja del dinero»?. A veces. Pero no olvidemos que estos chicos manejan el dinero de millones de personas que quieren que su dinero les de intereses cuanto mayores mejor. Manejan el dinero de millones de personas de las clases altas pero también de las clases medias de los países ricos. De mucha gente que usted conoce que «coloca» sus ahorros para obtener más. Unos tienen más y otros tienen menos, pero al final, todos buscan lo mismo. Beneficios. Este es el famoso «sistema» capitalista del que tanto se habla. (Continuará)
A.Baraca

200 Meses contra corriente

Este ejemplar que tiene en sus manos es el que hace el núemro 200 de nuestro periódico. Son por tanto 200 meses desde que en Abril de 1994 salimos a la calle. Momento oportuno para hacer un repaso de lo que han sido estos casi diecisiete años de información, opinión y compromiso con el barrio del Raval.
La Barcelona que saltaba de júbilo junto a su alcalde Maragall tras la concesión de los JJOO tenía bajo su alfombra una realidad dolorosa. Un barrio al que, paradojas de la vida, los medios de comunicación trataban con un cariño especial: hablaban del barrio «canalla», de «la magia de las Ramblas», de sus callejones oscuros, de sus locales cutres...y lo hacían de forma que pareciera un valor a preservar, una especie de último reducto de los valores de la vida bohemia y transgresora. Pero la realidad era que el Raval de los años 80 era un guetho de pobreza y marginalidad, con más de una veintena de calles en las que centenares de prostitutas seguían atendiendo las demandas «portuarias» de décadas anteriores. Un barrio habitado por una población de un nivel educativo muy por debajo de la media de la ciudad, un barrio urbanísticamente anticuado, en el que la mayoría de las viviendas suspendería cualquier evaluación de habitabilidad. Un barrio de dentaduras podridas, de hogares desestructurados, de niños desatendidos...
Aquella Barcelona preolímpica no podía permitirse un barrio como el Raval en pleno centro de la ciudad. El análisis de los expertos no dejaba dudas acerca de lo que resultaba procedente. Era necesario tratarlo como a un enfermo de cáncer: cirugía y quimioterapia.
La cirugía se llamó PERI. Un plan integral de reforma urbanística que consistía en abrir espacios centrales amplios extirpando manzanas enteras de viviendas. «Que llegue la luz donde ahora hay intrincados callejones que impiden que la luz del sol llegue al suelo, que se abran espacios amplios que permitan la relación vecinal, la celebración de actos y de fiestas»...
La quimioterapia era la instalación de equipamientos culturales de primer orden (Macba, CCCB, Filmoteca, etc, etc.) Con ellos el barrio iniciaría un proceso de transformación a medio plazo, atraería artistas, estudiantes, profesores, nuevos profesionales, nuevo comercio, nuevos vecinos y poco a poco un nuevo modelo de convivencia.
La aplicación del «tratamiento» fue saludada por los medios de comunicación con cierta indiferencia. Cuando en abril de 1994 nació el periódico «El Raval» los medios de comunicación tradicionales todavía gozaban con la Barcelona Olímpica y se «entretenían» con los casos de corrupción que habrían de acabar con los gobiernos de Felipe Gonzalez. El Raval no tenía focos.
Pero justamente en esos momentos los focos eran más necesarios que nunca. Porque los primeros pasos del PERI fueron dados por una empresa llamada PROCIVESA que, ante la pasiva (y quien sabe si algo peor) complacencia de quienes debían defender a los vecinos, se dedicó a cometer todo tipo de tropelías e irregualridades. Los casos de abusos se multiplicaron en las expropiaciones; las contratas de derribos y las adjudicaciones de obras se hacían en medio de una opacidad sospechosa y los plazos y los compromisos con los vecinos se inclumplían casi por sistema...todo o casi todo se hacía mal.
«El Raval» nació contracorriente. Mientras los grandes medios seguían con su vieja canción del barrio chino y saludaban las obras sin el más mínimo espíritu crítico como una expresión más de la transformación de la nueva Barcelona postolímpica, nuestro periódico denunciaba los despropósitos del PERI y luchaba contra los nostálgicos del «barrio canalla» reivindicando la necesidad de un nuevo Raval que no debía nacer en una cuna de abusos, irregularidades e incumplimientos. Finalmente PROCIVESA fue apartada para ser sustituida por Foment de Ciutat Vella que continuó la labor del PERI corrigiendo aquel rumbo inaceptable de la empresa predecesora.
Y entonces llegó lo inesperado. Cuando todavía las calles estaban llenas de obras, ruídos, polvo; cuando los grandes equipamientos todavía «asustaban» a un vecindario que tras soportar los años de pobreza estaba teniendo que soportar las molestias de las transformaciones y las despedidas de muchos vecinos de toda la vida... el éxito de la marca Barcelona atrajo a millones de turistas a la ciudad y al mismo tiempo llegó la mayor oleada de inmigración internacional de la historia de la ciudad. ¡¡Nadie había previsto eso!!
En los últimos años, mientras la transformación del Raval avanza, cuando los esfuerzos de organismos y entidades tratan de dejar en el pasado aquel «Chino» de sufrimiento, nuestro periódico vuelve a estar contracorriente. Mientras nosotros tratamos de apoyar cuanto de positivo (que es mucho) hay en este laborioso proceso de mejora, los grandes medios se dedican a subrayar, cada vez de una forma más interesada, aquellos aspectos negativos que puedan dar la impresión de estancamiento o retroceso.
Allá cada cual con sus responsabilidades. Nosotros nos reafirmamos en nuestra línea: seguiremos apoyando los esfuerzos de mejora, seguiremos dando espacio a las entidades, seguiremos informando de cuanto de positivo se haga y seguiremos criticando a los voceros del morbo. En fin. Así somos.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Europa ¿Ante el final de la era de la opulencia?

En las últimas semanas se han ido sucediendo imágenes similares en varios países de Europa. Los trabajadores en la calle protestando por los recortes que sus gobiernos están aplicando como estrategia para luchar contra la crisis. Los recortes no son los mismos en unos países y en otros, pero en todos los países hay recortes en los logros conseguidos por la clase trabajadora a lo largo de décadas. Y a ojos de los trabajadores, es inaceptable que, mientras los responsables de la crisis financiera que originó la crisis económica global mantienen íntegros sus status de privilegio, las clases más bajas hayan de asumir las pérdidas en derechos y condiciones laborales.
Pero hay una cuestión que resulta especialmente preocupante para los trabajadores europeos: desde una perspectiva global da la sensación de que los llamados «mercados» han decidido que en un mundo globalizado, los derechos adquiridos por los trabajadores europeos resultan «poco competitivos». Y quizás sea esta la consecuencia principal en la que acabe desembocando la famosa «crisis económica»
Desde el comienzo de la revolución industrial Europa ha gozado de una posición de privilegio en la estructura económica mundial: los países del tercer mundo aportaban materias primas, pero eran las empresas de los países mas desarro-llados, entre ellos los europeos, los que se encargaban de la explotación de esos recursos y su posterior aprovecahmiento industrial. En este esquema de privilegio, los países europeos gozaban de una posición que permitía un nivel económico suficiente para ir creando lo que se llamó «Europa del bienestar».
Pero en el mundo globalizado del siglo XXI, en el que las empresas no tienen nacionalidad, en el que los accionistas se reparten los beneficios de empresas a las que no les importa tanto en qué lugar están las factorías mientras los costes sean reducidos...
Los gobiernos nacionales Europeos están en una situación complicada. Son gobiernos porque les votan los ciudadanos, no los accionistas. Y los ciudadanos sí tienen intereses nacionales. Pero se ven presionados por los «mercados» que no atienden a intereses nacionales sino a los de los accionistas internacionales de las empresas multinacionales.
Los sindicatos europeos se ven acorralados por las presiones de esos mercados y por las lógicas reacciones de los trabajadores a los que se quiere recortar derechos. La evidencia de esta situación es la que produce la sensación de que vivmos tiempos en los que todo parece la escenificación planeada de un proceso de recortes inevitables. Como si de vasos comunicantes se tratara, los niveles de vida de los trabajadores europeos parecen condenados a bajar a medida que aumenta el nivel de los trabajadores de otras latitudes.
¿Estamos viviendo una crisis de este tipo? ¿Estamos viviendo el final de la era de la opulencia europea?. Todavía es pronto para decidir si esto es así. La resistencia de los trabajadores europeos ha empezado y no se puede aventurar hasta dónde llegará. Lo que sí parece evidente es que se van a vivir momentos complicados en los que las luchas de intereses contrapuestos tratarán de buscar un equilibrio que aún parece lejano.

La fuerza moral del Raval

Vivimos tiempos de desmovilización. Los partidos, los sindicatos, las asociaciones de vecinos, incluso las asociaciones de padres encuentran dificultades para reunir a ciudadanos dispuestos a arrimar el hombro en tareas comunes. Llegan constantemente mensajes pesimistas que transmiten la idea de que aquí todo el mundo va a la suya, que la corrupción, la avaricia, la ambición, son los motores que mueven el mundo. Parece que avanzamos alejándonos de valores como la solidaridad, la unión que hace la fuerza, el trabajo voluntario, la construcción compartida de una realidad más justa, más humana. Como si el individualismo fuera la táctica personal más inteligente. Votamos y esperamos que los votados trabajen por nosotros en el bien común y, cuando los resultados no son los esperados, clamamos descontentos contra ellos sembrando la idea de que todos son iguales.
Pero sabemos que no es así. Sabemos que la tarea de construir una sociedad mejor no puede delegarse en los políticos y mucho menos encomendarla a una pretendida libertad de mercado que por sí misma optimizará las cosas. La sociedad será mejor en la medida en que el tejido asociativo sea potente, tupido, participativo. En la medida en la que los ciudadanos asuman, por ellos mismos, la tarea de hacerla mejor. Una sociedad sin tejido asociativo es una sociedad abandonada a los avatares de intereses políticos, económicos y de grupos de presión. Una sociedad movilizada es una sociedad a la que no se puede engañar, una sociedad vigilante, preparada, activa.
Por eso, por más que resulte irritante a los contumaces cantores de los desastres del Raval, este barrio tiene su mayor activo en la actividad incansable de una red de entidades de todo tipo que, trabajando en campos muy diferentes, construyen un tejido asociativo envidiable y envidiado.
La reciente presentación de un documento en el que más de un centenar de entidades del Raval (y seiscientas más de fuera del barrio) reclamaban a los representantes políticos de la ciudad un compromiso contra la xenofobia, y la próxima celebración del Festival Cultural Raval’s, son dos ejemplos de ello.
En el primero de los casos, resulta alentador que desde la base social se lance un grito ético contra el avance del discurso xenófobo. Un grito de la base social hacia las cúpulas, de los ciudadanos hacia sus representantes. Eso es salud democrática y debería ser más frecuente. Pero aún más alentador que ese hecho, es que las 15 entidades que han elaborado el documento pidan el apoyo de las demás entidades del barrio y lo reciban de forma tan absolutamente mayoritaria. Aquí se ha lanzado un grito potente, como en Fuenteovejuna, «todos a una». Y eso, no solo alienta el grito, que lo alienta dándole más fuerza, sino que alienta a todas las entidades a las que envía un mensaje: cuando nos necesites para una causa justa, allí estaremos «todos a una» para apoyarte.
En el segundo de los casos, el Festival Raval’s, las calles y plazas serán testigos, y beneficiarios, del esfuerzo organizativo de las entidades del barrio. Y no solo del esfuerzo, sino también de su talento, de su capacidad. Un programa tupido de actos, de demostraciones, talleres, actuaciones, muestras...Un programa en el que se expresará la diversidad cultural que habita el barrio, en el que se expresarán quienes lo protagonizan para disfrute de quienes lo contemplan, en el que se invitará a la participación de todos los vecinos. Una forma magnífica de «hacer barrio».
Es de justicia subrayar la aportación en ambos casos de la Fundació Tot Raval. Su labor de impulso y coordinación está ayudando hace algunos años a innumerables personas que participan en cientos de entidades del barrio. El equipo humano de esta organización es envidiable. Eficaz y trabajador, acomete tareas de acompañamiento a muchas entidades, ayuda en temas de coordinación, facilita contactos, apoya iniciativas, asesora y, cuando hace falta, cubre las carencias de entidades pequeñas en los aspectos de su trabajo que no alcanzan a resolver. Y también es de justicia (aunque no acostumbremos a ello en este periódico) destacar en ese equipo a su directora Nuria Paricio. Una mujer comprometida, volcada en su pasión por el Raval y por su fe en que la unión de esfuerzos nos hace más fuertes a todos. Personas como ella son las imprescindibles si queremos construir un barrio más fuerte para combatir los problemas de la pobreza y la centralidad que afectan al Raval.
Nuestro periódico es uno más en esa tupida red de entidades que trabajan en el barrio y, por supuesto, no tiene ninguna vinculación ni organizativa ni comercial con la Fundación Tot Raval. Pero desde siempre hemos dicho que creemos en la fuerza de la unión de las entidades y que nuestra principal función es darles apoyo. Por eso, guste a quien guste y moleste a quien moleste, enviamos desde aquí este mensaje de apoyo y agradecimiento a la Fundación y a quienes en tantas otras entidades trabajan todo el año en el barrio y por el barrio. Gracias a todos.

jueves, 7 de octubre de 2010

Alimento para el psiquismo

Nuestro psiquismo se alimenta. Las experiencias que vivimos, las cosas que nos cuentan, las lecturas, las películas, lo que nos dicen los medios de comunicación, las experiencias ajenas... Todo llega a nuestro psiquismo, es analizado, clasificado y colocado en un lugar desde el que, sin que nos demos cuenta, irá actuando sobre nuestra forma de ver la realidad, sobre nuestra forma de ver el mundo, de experimentar la vida.
Hoy en día damos una gran importancia a nuestra dieta. Queremos tener cuerpos en buena forma, proporcionados equilibrados y sanos. Cuidamos el consumo de grasas, las verduras, las calorías, el colesterol. Todos sabemos de esos términos y no dudamos de la importancia de la alimentación para tener una vida sana y equilibrada. Pero ese mismo interés no se aplica de igual manera a la alimentación de nuestro psiquismo. Y debería importarnos...
Algunas personas tienden a una «dieta psicológica» baja en nutrientes. Las ideas tópicas, la falta de reflexión, las conclusiones poco elaboradas, el exceso de violencia o de negativismo, etc. empobrecen nuestra dieta psicológica y nos perjudican más de lo que imaginamos.
Ideas del tipo «todos los hombres buscan lo mismo» son ideas tópicas, falsas, poco elaboradas y que pueden generar dificultades en nuestras relaciones. «Los buenos son tontos», «Los viejos no dan más que problemas» «Cada uno debe ocuparse de lo suyo» «Todo el mundo va a la suya»... Son ideas simples, fáciles de recordar, tópicas, extendidas y...Falsas!!. Pero lo peor no es que sean falsas es que son perjudiciales, más perjudiciales para nuestra vida que un bocadillo de tocino, aunque no tengan tantas calorías. Son ideas que nos alejan de los demás, que nos hacen perder fe en los otros, que nos acercan a la soledad y el aislamiento emotivo.
La telebasura sustituyendo a la lectura empobrece nuestra inteligencia, nos impregna de zafiedad y de bajos instintos, nos da una imagen de la sociedad llena de ignorantes y agresivos personajes poco recomendables... Los noticiarios llenos de violencia que destacan los asesinatos y silencian los avances científicos nos acercan un mundo hostil del que hay que protegerse en lugar de un mundo apasionante que apetece descubrir y conocer. Si juntamos telebasura y noticiarios llenos de violencia la reacción que primero nos aparece es la del aislamiento protector, encerrarse en casa, limitar la actividad social, cuidarse de lo propio para que no nos lo arrebaten o lo destruyan...Pero el aislamiento ya destruye, ya produce sufrimiento. El temor nos limita, nos debilita, la incomunicación nos empobrece y nos hace presas fáciles de la manipulación, de la desazón, la melancolía y el pesimismo.
Un psiquismo sano necesita una alimentación sana y equilibrada. Conocer las miserias humanas está bien, pero la base de nuestra dieta psicológica no puede ser esa como la base de nuestra dieta física no puede ser el tocino. Necesitamos la lectura inteligente, el intercambio de ideas en charlas y tertulias, escuchar a personas inteligentes, ver cine inteligente, no solo acción y sangre, navegar por la red pero no para ver porno o videos grabados por estúpidos sino para acceder a prensa, a revistas, a datos, a mapas, a iniciativas sociales...Necesitamos tiempo para reflexionar, para digerir ese alimento, para estar con nosotros mismos aprendiendo de lo que hemos vivido, de lo que hemos visto y de lo que hemos leído o escuchado.
Cuidar la dieta es importante, no podemos alimentarnos de grasas y fritos. Pero no olvidemos cuidar nuestra dieta psicológica o seremos pasto de las simplificaciones, los bajos instintos, el pesimismo y el asilamiento.
María José Hernando. Psicóloga. Visitas concertadas llamando al 627 908 300

domingo, 26 de septiembre de 2010

El discurso xenófobo

La utilización del discurso xenófobo se basa en unos principios básicos:
1.- Generalización interesada. Si hay un grupo de delincuentes en una zona y ese grupo está formado por hombres, jóvenes, morenos y de otro país, el xenófobo no dirá que «los hombres son delincuentes» o que «los jóvenes son delincuentes» o que los «morenos son delincuentes»; dirá que «los inmigrantes son delincuentes», o, si quiere lanzar la piedra pero esconder la mano dira: «los inmigrantes son «problemáticos».
Cuando las afirmaciones son de un político, se supone que culto, inteligente y preparado, pensar que se trata de un error es una ingenuidad. Sabe perfectamente que está haciendo una gene-ralización interesada, injusta y malintencionada. Lo hace, sin duda, por un interés electoral. Y le importa un pimiento si con ello muestra su escaso nivel ético.
2.- Utilización de la incultura: el xenófobo siempre lanza ese tipo de argumentos dirigiéndose a auditorios incultos. Sabe mejor que nadie que solo a las personas poco informadas o con un bajo nivel de reflexión les harán el efecto deseado. Las personas más cultas rápidamente advertirían la manipulación de los argumentos y el interés infame de quien los utiliza.
3.- Culpabilización: En momentos de crisis económica, de los que la historia está bien surtida, siempre aparecen los argumentos xenófobos o racistas para apuntar la furia de las víctimas de las crisis hacia colectivos socialmente débiles a los que es más fácil agredir. Desvían de ese modo la atención de quienes en realidad son los responsables de la situación: las clases que dominan los medios de producción, las finanzas, el poder político y el poder mediático.
En esta crisis es evidente que los causantes de los problemas, que las clases populares padecen, son los grandes especuladores financieros y, en otra medida, la banca. Curiosamente son justo los dirigentes políticos del partido que representa a esos intereses, el PP, quienes han iniciado el discurso xenófobo.
¿Por qué el PP utiliza el discurso xenófobo ahora en Catalunya?
Porque sabe que el ruído que se provocará probablemente desvíe la atención de otro tema de mayor calado y trascendencia que no les conviene que se agite en los días pre-electorales: la política del PP respecto a Catalunya.
El PP lleva años utilizando a Catalunya para obtener un perfil más «nacional» que le da importantes réditos electorales en el resto de España. El tema de los papeles de Salamanca, la utilización del supuesto «problema del castellano en Catalunya» y sobre todo la impugnación del Estatut que acabó siendo recortado por el Constitucional son ejemplos de esta política electoral que, lógicamente, en Catalunya les trae pérdidas electorales. Tales pérdidas son asumidas con regocijo por los dirigentes nacionales del PP cuando se trata de elecciones de ámbito nacional (autonómicas o municipales) porque son compen-sadas con creces por los beneficios recogidos en otras autonomías...pero ahora se trata de elecciones autonómicas en Catalunya y no hay nada que ganar en otros lares.
Aunque lo más lamentable del discurso xenófobo es comprobar cómo reaccionan algunas personas ante él. Ver cómo pobres atacan a pobres, cómo víctimas atacan a otras víctimas recuerda a las películas de Buñuel y a la obra de Victor Hugo. Si algo resulta irritante en el discurso xenófobo es comprobar cómo funciona, cómo en seguida aparecen miserables dispuestos a escupir a otros más miserables todavía, como el mendigo con zapatos insulta al mendigo descalzo.
Para quienes tuvimos la esperanza de que las clases populares, uniéndose, tendrían la fuerza suficiente para acabar con los abusos de las clases dominantes, resulta penoso comprobar cómo esas clases populares son las primeras víctimas de la manipulación xenófoba. Mientras ellos se broncean junto a sus piscinas en jardines de lujo, nosotros nos enfrentamos en nuestros barrios más pobres.
Aplicar las leyes a los delincuentes es una cosa, pero que inmi-grantes de otras regiones, aquellos «xarnegos», griten alterados que el problema son los inmigrantes de otros países desgasta mi fe en que otro mundo es posible. Siempre he pensado que si otro mundo es posible, será porque lo consigan quienes ocupan los puestos del fracaso en este mundo que tenemos. Que los triunfadores sociales sean quienes vayan a cambiar el mundo... no se lo cree ni alguien tan ingenuo como yo.
Javier Alegría

lunes, 13 de septiembre de 2010

Pragmatismo versus ideología

Muchos autores hablaron de la "muerte de las ideologías" cuando tras la caida del muro de Berlín comenzó la reforma de la URSS y el mundo afrontó un nuevo periodo de su historia sin los dos grandes bloques de poder que lo habían "organizado" desde la segunda guerra mundial.
Aquella "muerte de las ideologías" dejó el terreno libre para que creciera una nueva ideología disfrazada de no-ideología: el pragmatismo.
Los líderes sociales, o quienes aspiraban a serlo, los analistas y la mayoría de los formadores de opinión abrazaron la nueva fe con la fuerza del converso: Para ellos, no hay nada tan evidente como la necesidad de ser prágmático para dirigir cualquier organización. Pero ¿en qué se diferencia el pragmatismo de las demás ideologías?
Básicamente en un aspecto: La ideología parte de un convencimiento de tipo ético que dice cómo deberían de ser las cosas; a partir de ahí, es necesario trabajar para adecuar la realidad a ese modo óptimo. El pragmatismo actúa al revés, parte de un análisis de la realidad y, a partir de ahí, trabaja para adecuar la realidad al resultado de ese análisis. Dicho de otra forma, el pragamatismo no cuestiona la realidad establecida sino que la toma como base de actuación para lograr una adaptación óptima mientras las ideologías cuestionan las realidades para detectar en qué puntos no coinciden con la idea óptima y trabajan para transformar esa realidad. Cambio, revolución, lucha...son términos propios de la actuación tranformadora de las ideologias. Adaptación, consenso, posibilismo, son términos propios del pragmatismo.
Zapatero hoy es un buen ejemplo de converso al pragmatismo. Los restos de su ideología actúan desde su paisaje de formación pero son aplastados por la potencia del pragmatismo. Los sindicatos, justo al contrario, actúan con cierto pragmatismo tratando de inspirarse en los restos de la ideología que los fundó. El discurso de Zapatero es el discurso de quien abrumado por la responsabilidad del poder y las presiones de la realidad cede a la necesidad de la adaptación, mientras los sindicatos proponen la lucha por cambiar la tiranía de los poderes para avanzar en la construcción de una sociedad más justa. Ambos parecen actuar desde la honestidad, pero ambos saben las consecuencias de sus posiciones: Zapatero pagará el precio de la impopularidad y los sindicatos perderán la batalla que la ideología ya perdió hace tres décadas.
Vivimos tiempos difíciles de asumir: el pragmatismo es ciego, avanza sin rumbo en un análisis constante de la realidad establecida, una realidad cambiante, sometida a los embates de grupos de presión y de acontecimientos inesperados e incluso aleatorios. Las ideologías tratan de mantener el rescoldo de lo que en otro tiempo fue un fuego transformador, adaptando su lenguaje a nuevas situaciones (globalización, ecología...)
Mientras tanto, el mundo asiste atónito al crecimiento de una nueva forma ideológica que tiene la osadía de cuestionar la realidad establecida desde un punto de vista que en occidente nos parece anacrónico y detestable: el fundamentalismo. El pistolero bigotón que amenaza con quemar libros sagrados del islam, el barbudo asesino que considera que estrellar aviones contra las torres gemelas puede ser una buena idea y el iluminado que se llena el cuerpo de explosivos para derrramar su sangre junto a la de cientos de inocentes en cualquier mercado, son preocupantes ejemplos dela fuerza de esta nueva forma de ideología del siglo XXI.
Que su dios nos libre de hijos tan fervorosos.
Entre pragamatismo y fundamentalismo...¡Lo llevamos claro!

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Islamismo y solidaridad

Islamismo y solidaridad han sido conceptos centrales en dos noticias que se han solapado en los últimos tiempos. La liberación de los cooperantes secuestrados por los islamistas radicales del Magreb se ha producido en medio de la crisis humanitaria por las inundaciones en Pakistán. En las dos noticias se han intercalado cuestionamientos de los mecanismos de la ayuda humanitaria.
En el caso de Africa se ha puesto en duda tanto la metodología como los motivos y la eficacia de la ayuda humanitaria de las ONG que organizan caravanas solidarias. En el caso asiático, noticias llegadas de EEUU han alertado sobre presuntas amenazas de los talibanes y sus simpatizantes a los cooperantes occidentales.
Es evidente que los intereses políticos están detrás de estas reticencias. Las relaciones con Marruecos no soportan bien las iniciativas solidarias de ayuda al Sahara que ponen en los medios de comunicación una duda acerca de las aspiraciones soberanistas del gobierno alauita y su política en la ex-colonia española. Por otro lado, la opinión pública tiende a ser menos unánime en las campañas de solidaridad cuando el ayudado es un país que destina una importante parte de su presupuesto a mantener un arsenal nuclear...sobre todo si es un país con varios cientos de millones de musulmanes.
Tristes tiempos si hacemos caso a los intereses políticos cuando se trata de ayudar a seres humanos que lo necesitan. Las penurias de los saharauis no se acabarán porque vayan más o menos camiones con ayuda humanitaria y el desastre en Pakistán es de tal magnitud que la ayuda occidental, aunque bien recibida y muy necesaria, apenas hará más efecto que una tirita en una herida grave. Pero esa ayuda, como todas las acciones solidarias, ayudan tanto a los afectados como a los que las ponen en marcha. La solidaridad es algo tan intrínsecamente humano que ponerle frenos o condicionarla a intereses políticos es, a demas de una villanía, una insensatez.

jueves, 26 de agosto de 2010

Comienzo efervescente

Terminado agosto con su aplastante ola de calor, el ritmo de septiembre se presenta, en lo social, aboslutamente trepidante. Apenas unos días y ya tendremos la celebración de la Diada, que este año, tras el recorte del Tribunal Constitucional al Estatut y la posterior reacción en forma de manifestación multitudinaria, y celebrándose en las vísperas de unas elecciones autonómicas que, presumiblemente, van a cambiar el mapa electoral de Catalunya, será una Diada más «caliente» que las de los últimos años.
Cuando todavía se esté hablando de ella, los medios de comunicación nos bombardearán con los preparativos de la primera huelga general al gobierno de Zapatero. La «huelga de la crisis» será, como todas, fuente de polémicas (aún recordamos la que hizo famoso a Urdaci por su peculiar forma de pronunciar Comisiones Obreras leyendo textualmente las inciales), tendrá guerra de cifras, valoraciones interesadas y toda la parafernalia que acostumbra. Pero quedará como la «huelga de la crisis», una reacción totalmente justificada de los colectivos obreros ante los recortes gubernamentales (algunos de ellos en la sombra informativa de los últimos días de agosto) tras los abusos, hasta ahora impunes, de la banca y los especuladores financieros.
A los barceloneses los preparativos de la gran huelga nos pillarán en medio de la celebración de las fiestas de La Mercé 2010 y entre la Diada y las elecciones autonómicas. A día de hoy, no sabemos si eso aumentará o disminuirá el ruido de tales preparativos. Lo que sí sabemos es que la efervescencia social está garantizada. Lo cual, en principio, nos parece, de todo lo que estamos a punto de vivir, el aspecto más interesante de la situación tras unos años en los que el «pasotismo político de los ciudadanos» (algunos lo llaman decepción) se está extendiendo de forma preocupante.
Si llegan de vacaciones, si son parte de ese colectivo cada vez más minoritario y privilegiado que tiene vacaciones en agosto, déjense de síndromes postvacacionales y mandangas...este año no hay tiempo para desperezarse poco a poco. Septiembre arranca en cuarta!!

sábado, 24 de julio de 2010

Una generación irrepetible

Las personas que ahora cumplen los 80 (año arriba, año abajo) forman una generación irrepetible.
Nacieron en torno a 1930.
Eso significa que cuando eran solo unos niños la guerra civil creó para su infancia un escenario de horror. Miles de ellos perdieron a su padre, a su madre o a ambos en la contienda. Miles de ellos fueron separados de sus padres, de sus familias, de sus hogares, para ser enviados al extranjero «por su propia protección». Algunos no volvieron.
Los que volvieron encontraron un país roto en el que el resto de la infancia iba a estar marcada por las penurias, el hambre, las cartillas de racionamiento... Su adolescencia se llenó de trabajo y privaciones en los años en los que se busca y se necesita el contacto con los amigos, las fiestas, la diversión. A ellos no. A esta generación el futuro les esperaba con una adolescencia de tonos oscuros, temores, represión y resentimientos sociales.
Cuando llegaron a la juventud el trabajo llenó su tiempo. Jornadas inacabables de más de diez horas, sueldos de miseria por el que habían de sentirse incluso agradecidos, sin vacaciones, sin electrodomésticos que aliviaran fatigas... y represión, mucha represión, mucho temor teniendo reciente un pasado negro de explosiones que aún retumbaban en sus memorias.
Poco a poco el país se fue cicatrizando mientras ellos formaban familias numerosas. Los hombres, ya padres, agobiados por conseguir dinero que llevar a casa, las mujeress, ya madres, agobiadas por el trabajo sin comodidades de hogares llenos de hijos.
Y llegaron los años 60. Para ellos nada de revolución sexual, ni de imaginación al poder. Ya era demasiado tarde para ellos. Los niños de la guerra en los 60 fueron los padres del pluriempleo y las madres del boom de natalidad a las que se proponía modélicas familias cristianas de diez hijos, para gloria de dios y la patria.
Cuando murió el dictador eran ya gente madura. Padres de adolescentes revolucionarios que gritaban libertad y amnistía por las calles. «Ay, que no pase nada» «Ay que no les peguen un tiro «perdido». «Ay que no caigan en la droga». Ya no temían por ellos que lo habían sufrido todo en abundancia. Temían por sus hijos, por no acabar de creer en los cambios, por no poder olvidar que, a veces, los fascistas, cuando se les provoca, pueden hacer una guerra tan cruel como aquella que les recibió en sus primeros años de vida.
Pero no, no hubo otra guerra. La democracia no fue de nuevo cortada a cuchillo. Al menos sus hijos podrían...
Porque a finales de los 80 sus cansadas vidas solo ansiaban trabajo para sus hijos y retiros para ellos. Aunque fuera con pensiones de miseria tras tantos años de trabajo que ningún joven actual puede llegar a entender.
Desde entonces son viejos. Sus cansados cuerpos se mueven con dificultad, han perdido los dientes y les amenazan enfermedades que ni saben pronunciar, como el alzheimer, que tiene la tremenda crueldad de robarles sus recuerdos.
Ahora las trabas a las leyes de memoria histórica les regatean un poco de reconocimiento para sus padres. Ni eso parece concederles la vida.
De aquellos niños de la guerra, muchos se han ido ya. Pero los que quedan, ya débiles y con mirada cansada, siguen formando una generación admirable.
Cuando les vemos, en el fragor de la vida moderna, quizás no alcanzamos a comprender lo que sus arrugas nos dicen. En mi opinión, forman una generación admirable, una generación irrepetible. La generación con más casta, con más merecimientos y más injustamente tratada de todas las que aún vemos por nuestras calles. Son viejos, sí, son débiles, si, pero señoras y señores, son héroes, héroes de los de verdad, de los que demuestran su valor a lo largo de toda una vida.
No se habla de reconocimeintos y homenajes a esta generación, Están ahí, cansados y enfermos y hay quien incluso los deja arrinconados para irse unos días de vacaciones.
Señoras y señores, cuando tenga a uno delante, cuando tenga delante a un señor o a una señora de mas de 80 años, tenga en cuenta lo que les digo, están en presencia de héroes cuyos merecimientos anónimos se han prolongado toda la vida.
Ojalá las nuevas generaciones tuviéramos un poco de esa casta que ellos y ellas han demostrado. Ojalá yo tuviera un poco, aunque sea un poquitito, de la casta de mis padres.
En lo que a mí respecta, para ellos, todo mi reconocimiento. Y espero que ustedes, cuando estén en presencia de uno de ellos recuerde estas líneas y les profese el mismo respeto y reconocimiento.
Y si quieren ir un poco más lejos, hagan esto: dénles un tiempo, media hora, invíteles a tomar algo, dejen que les cuenten su vida y háganles preguntas. Se lo han merecido.

viernes, 23 de julio de 2010

El Raval en las noticias

Si una persona cualquiera de Barcelona quisiera informarse de lo que pasa en el barrio del Raval a través de los medios de comunicación, no se habría enterado de que acaban de celebrarse las fiestas del barrio. No sabría nada de los cientos de voluntarios/as que han trabajado antes, durante e incluso después para que en estas calles se dieran cita vecinos y visitantes de todo el mundo en celebraciones en las que el factor principal ha sido la convivencia. No tendría ni una sola imagen de niños sonriendo, de mayores compartiendo mesa en la calle con hijos y nietos, de inmigrantes de todas las razas «aprendiendo Catalunya» a base de comunicación directa, no imaginaría el grado de civismo que ha presidido todas las concentraciones... Porque de todo ello no se ha publicado ni una sola página en los diarios, ni un solo reportaje en las grandes televisiones, ni una sola entrevista en la radio.
Si se hubiera informado a través de los medios de comunicación solo podría imaginar un barrio lleno de prostitutas secuestradas (siete casos y más de cien páginas en los medios haciendo énfasis en lo negativo de las historias y no en la eficacia de la acción policial) y de proxenetas desalamados. Imaginaría un barrio corrompido por trapicheos indecentes entre funcionarios sin ética (dos casos en el distrito entre una plantilla de cientos de funcionarios) y especuladores del sector del turismo. De estos temas habría encontrados cientos y cientos de notas de prensa en todos los grandes medios de comunicación, vídeos en las televisiones y largos espacios en las emisoras de radio.
Si quisiera saber como viven los vecinos del Raval le habría costado encontrar algún testimonio de todos esos que saben que en este barrio venimos de un pasado mucho más oscuro de marginación y obras interminables, no habría encontrado la voz de los voluntarios que ponen su esfuerzo, su ilusión y trabajo al servicio de los demás aportando iniciativas que mejoran la convivencia, que hacen posible las fiestas o que colaboran en la educación de las nuevas generaciones interraciales de niños para que sean ellos, los nuevos catalanes, los que continuen la labor de integración que todos deseamos.
Eso sí, habría encontrado una y otra vez la voz y la imagen malencarada de los portavoces del negativismo, el mensaje de quienes se quejan sin aportar iniciativas, de los que ponen trabas a las fiestas porque les molesta el ruido, de los que divulgan con pasión cualquier mensaje negativo que se pueda encontrar en la prensa referido al Raval, de quienes no han estado organizando nada porque prefieren tener razón en lo mal que está el barrio que poner el hombro en las iniciativas positivas. Habrá podido ver a personajes de la telebasura entrevistar a pobres marginados callejeros en estado de embriaguez evitando penetrar en el tejido asociativo, en el ambiente artístico y cultural o dar voz a quienes trabajan al lado de quienes sufren riesgo de exclusión social llegados de TODA la ciudad. Habrá visto a becarios micrófono en mano buscando lo que sus jefes les piden ofreciendo su «minuto de gloria» a personajes que no son capaces de ganarse más glorias que esas y que arrastran su anónimo resentimiento embistiendo contra todo sin importarles ser parte fundamental de la manipulación.
Este verano todavía no se han visto imágenes de putas con turistas, ni ha muerto nadie en una reyerta. Pero no nos engañemos. Ahí, en algunos rincones, están los buitres de la comunicación esperando a que algo de eso suceda para activar toda la maquinaria del morbo periodístico, y los «anónimos» vecinos esperando su micrófono a la gloria efímera de la crítica vecinal. Y si no sucede nada, ojalá, dará igual porque para eso están los archivos de vídeo: para mostrar como reciente algo grabado hace meses o incluso años. Como si la ciudad necesitara su dosis de «Raval» si no es fresco, congelado.
A este barrio lo están maltratando con saña. Quizás porque, al fin y al cabo, quienes dirigen esos medios son burgueses acomodados en otros barrios. Quizás porque los intereses políticos obvian el daño que se esté haciendo a la gente de a pie. Quizás porque siguen viendo al Raval como el «chino» de sus transgresiones juveniles... Da igual por qué lo hacen, el daño es el daño. Y quienes lo recogen y amplifican para «demostrar sus razones» son cómplices por resentimiento, por ignorancia, por falta de visión de proceso o por simple falta de luces. De todo habrá.
Nuestro periódico no juega a eso. No ocultamos los problemas, pero en estas páginas siempre tendrán prioridad los esfuerzos positivos de las gentes positivas del barrio.
Este mes tienen un buen ejemplo de ello.

lunes, 19 de julio de 2010

Estatut: las burguesías repartiendose la tarta

Millones de ciudadanos votan en el referendum del Estatut. Eso no significa que todos ellos consideren que es una Ley bien hecha. El 99% de esos ciudadanos no ha leído el Estatut con la mirada de un experto judicial, simplemente confían en el trabajo de los políticos y expertos que han elaborado el texto y acuden a las urnas para apoyar a los partidos con los que se sienten identificados.
Los Parlamentos, tanto el de Catalunya como del Estado, aprueban el Estatut de Catalunya. Eso no significa que cada uno de los parlamentarios haya leido con ojos de experto ese texto. La inmensa mayoría de los parlamentarios no han tenido ninguna participación en la elaboración del texto. Eso ha sido cosa de un grupo reducido de parlamentarios que ha trabajado en comisiones, asesorados por un reducido grupo de "expertos" en temas constitucionales.
Es decir, el texto que una decena de jueces del TC ha rechazado, es un texto que otro grupo de expertos ha elaborado para ser luego aprobado por razones políticas por un grupo de parlamentarios que votan según sus respectivas disciplinas de partido en sus Parlamentos correspondientes.
Como quiera que los miembros del TC han dejado claro que también actúan desde diferentes "sensiblidades" políticas, lo que queda al final es que tanto la aprobación del Estatut como su rechazo son cuestiones políticas dirimidas entre dos grupos muy minoritarios de personas (expertos y políticos). Esos dos grupos minoritarios están pugnando por parcelas más o menos amplias de poder. Ni más ni menos.
En toda esta pugna, el pueblo es convocado para, primero, refrendar el texto y después para protestar por el rechazo del texto.
Decía un buen amigo hace años: en todas estas pugnas del nacionalismo, los sentimientos son utilizados como justificantes y catalizadores de procesos políticos, pero en realidad, todo se reduce a una cuestión muy básica: el reparto de la tarta entre la burguesía del estado y las burguesías de las autonomías. Al pueblo se lo utiliza mediante la agitación de un sentimiento básico: la pertenencia.

Sentencia del Constitucional

Más de un millón de personas en la calle indignadas por la sentencia del Tribunal Constituional declarando inconstitucionales varios artículos del Estatut de Catalunya dejan clara una cosa: al pueblo no le va a resultar fácil aceptar que una decena de señores, por muy expertos que sean, puedan tener más poder que dos Parlamentos (el catalán y el español) y un referendum en el que puedieron votar todos los ciudadanos de Catalunya.
Pero hay que hacer varias consideraciones:
- El Tribunal Constitucional se crea para evitar que, por ejemplo, una propuesta política que tiene mayoría absoluta en el Parlamento dicte leyes que atenten contra la Constitución. El Estatut de Catalunya no es visto como una amenaza para las libertades del pueblo, pero ¿y si fuera otro tipo de ley? ¿Qué pasaría si llegara al poder, con una mayoría absoluta un partido con un discurso nazi o ultraderechista de inspiración franquista? Recordemos que los nazis llegaron al poder vía elecciones.  Sería el Tribunal Constitucional el encargado de proteger la Constitución de esos abusos.
- Es evidente que el actual TC no tiene el peso moral que se le supone porque es evidente que no está formado por jueces imparciales y sabios sino por jueces con claras tendencias ideológicas. Para tendencias tenemos los partidos, de los jueces esperamos la neutralidad y el rigor de quien solo trabaja en función de la objetividad más escrupulosa en la aplicación de las leyes. Por otra parte, varios de los miembros actuales del TC están en ese puesto de forma ilegal y no han sido sustituídos como correspondía por los intereses partidistas del PP que obstaculiza claramente el relevo porque le conviene la actual tendencia hacia la derecha de una mayoría de esos jueces.
- Dicho todo esto que, por cierto, es lo que todo el mundo sabe, resulta llamativo lo que casi nadie dice:
¿Cómo es posible que si efectivamente son inconstitucionales algunos artículos del Estatut tanto el Parlament de Catalunya como el Parlament español hayan aprobado el texto?
Que la población de Catalunya lo haya aprobado en referendum es fácil de entender: la gente no se lee esos textos tan largos y los pocos que lo hacen no lo leen desde la mirada del experto. Cuando se convoca referendum la gente acude a votar confiando en sus políticos.
Lo inconcebible es que los parlamentos lo aprueben, que ni los políticos ni los ejércitos de asesores legales que viven de estudiar textos legales para que sean ajustados a la Constitución hayan reparado en la inconstitucionalidad del Estatut.
La sentencia del TC irrita porque se impone sobre los millones de votantes del referendum y sobre lo aprobado por los Parlamentos, pero es, sobre todo, la evidencia de que en este país hay mucho inepto ocupando puestos.

jueves, 24 de junio de 2010

Negativismo
María José Hernando. Psicóloga

Todos hemos oído aquello de la botella medio llena y la botella medio vacía. Pero para algunas personas lo de ver la botella siempre medio vacía es, incluso, demasiado positivo. Hay personas para las que parece que la botella siempre estuviera completamente vacía. Usted conocerá a alguien así: que si le bajan el sueldo porque se lo bajan, que si no se lo bajan porque no se lo han subido y si se lo suben porque no se lo han subido tanto como esperaba o tanto como a otra persona que se lo merece menos... el caso es que siempre le parece mal. Son las personas atrapadas en el negativismo.


El negativismo es como una especie de vicio psicológico que se va consolidando, que va estableciéndose como filtro que todo lo tiñe hasta sumergir a la persona que lo padece en un mundo de sensaciones, emociones y pensamientos negativos.

El mismo fenómeno puede darse cuando hablamos de grupos sociales. El negativismo puede hacer presa en los vecinos de un barrio, en los trabajadores de una empresa, en un equipo de personas y, a una cierta escala, puede incluso ser de influencia más amplia.

A veces, cuando una observa los contenidos de algunos telediarios da la sensación de que los miembros de las redacciones de noticias son víctimas de ese problema. Pareciera que hay una predisposición a considerar que una mala noticia es siempre más importante que una buena noticia.

El pensamiento positivo es fundamental para salir de los momentos de crisis personales. Es necesario aprender a ver en cada situación, en cada persona que nos rodea, en cada proyecto y en cada recuerdo algún aspecto positivo. Para algunas personas este aprendizaje es muy costoso. Atiendo a personas que en algunas ocasiones llegan tras un tiempo muy largo de angustia, de esfuerzo por soportar una situación muy tensa que les ha ido llenando de temores, de experiencias negativas, de frustraciones. Esa especie de «paliza» les ha dejado a modo de secuela una incapacidad para desarrollar un pensamiento positivo que les ayude a salir de su situación. El negativismo se ha hecho fuerte en ellos, se ha convertido en una costumbre, en un hábito, en un verdadero «vicio» para el que no se han inventado parches.

Necesitan desarrollar un pensamiento positivo pero se han acostumbrado a lo contrario. Y cuando intentan ver los aspectos positivos el más mínimo revés les confirma su negativa visión de la realidad, como la recaida de un drogadicto en rehabilitación. No es fácil, no lo es. Pero sí es imprescindible. Necesitamos el pensamiento positivo para ser felices. No va de ser felices para tener un pensamiento positivo, como mucha gente cree. Desde el negativismo es imposible ser feliz. Es impresecindible aprender a ver lo positivo, im-pres-cin-di-ble.

Si son aficionados al cine, incluso si no lo son, hay un personaje que encarna este espíritu: Forrest Gump. También una película mítica «Qué bello es vivir» y miles de personajes que afrontan sus momentos de crisis con un indomable espíritu positivo que les ayuda a triunfar. Pero no crean que es solo cine. La vida nos pide que sepamos luchar y la primera técnica de lucha que debemos practicar hasta dominar es el «pensamiento positivo».

No digo que sea fácil, digo que es im-pres-cin-di-ble.

lunes, 21 de junio de 2010

El "burka psicológico" del Raval
Javier Alegría

El burka puede ser escogido por la mujer que lo lleva, puede ser impuesto por el hombre, puede ser inspirado por el sentimiento religioso... Pero el burka tiene algo que lo hace inaceptable: obliga a quien lo usa a ver el mundo a través de una cerrada rejilla. Y eso, en occidente, es visto como una especie de tortura que no se puede justificar.
En el Raval existe otro burka, un burka psicológico, que hace que la realidad aparezca reducida, distorsionada, oscurecida. Actúa como un velo que todo lo tiñe de negro, de negatividad, de pesimismo y de mala leche. Un velo que proyecta sobre el barrio una sombra, que elimina todo lo positivo y resalta todo lo negativo para proponerlo después como "realidad".
Si uno visita el blog del colectivo Raval per Viure podrá estar más o menos de acuerdo con algunas de las denuncias allí recogidas, pero lo que resulta realmente chocante es que en esa página no haya ni un elemento positivo, todo es negativo salvo un par de opiniones que apenas se atreven con un suave "bueno, seamos sensatos...".
Es curioso cómo en el periódico "El Raval" se publican cada mes veinte páginas llenas de iniciativas positivas para el barrio. En el Raval se están haciendo obras de recuperación del Patrimonio Histórico, se están peatonalizando calles, colocando recogida pneumática de basuras, pacificando el tránsito. La red de entidades (la más tupida y activa de la ciudad) impulsa contínuas iniciativas culturales, sociales, lúdicas, comerciales, etc. Los grandes centros culturales ofrecen inmejorables exposiciones, organizan eventos de interés incluso internacional, proponen actividades participativas y son centro de la cultura barcelonesa. Pero además de todo eso, el barrio del Raval está siendo el epicentro de un proceso social y cultural de máximo interés para cualquier ser humano desde que en sus calles se mezclan personas de casi todas las culturas del planeta en un momento, además, en el que la globalización mundial es una realidad nueva, desafiante y llena de interrogantes.
En el Raval hay delincuentes, hay prostitutas en algunas calles, hay traficantes y clientes que llegan de toda la ciudad y hay vecinos indignados y exigentes. Pero olvidar todo lo positivo para centrarse solo en cualquier noticia con tintes negativos es propio de quien, atrapado por su negativismo, es incapaz de ver los infinitos matices de los colores, las texturas de las nuevas realidades y la belleza que se aprecia detrás de cada realidad humana.
Para colmo, la prensa grande, la de los grandes medios de comunicación, ávida de engordar su negocio y de alimentar intereses que poco tienen que ver con los vecinos de este barrio, se apresura a magnificar el velo negro del Raval generando un círculo vicioso en el que el abatimiento, la negatividad y el pesimismo crecen y hasta ofenden.
Ya es hora de que las pancartas se descuelguen de los balcones. Ya es hora de que dejen de proyectar su sombra sobre las calles. Este barrio es un barrio digno porque la dignidad está en quienes viven y trabajan en él, la dignidad está en el esfuerzo por solucionar problemas, por iluminar la vida, por enriquecer la convivencia. Ya es hora de pensar en positivo, de exigir desde la propuesta y no desde la queja, de poner el hombro en la construcción de un barrio mejor, de apoyar a las entidades (incluso de sumarse a ellas). Ya es hora de que las voces del Raval propongan además de denunciar. Es una responsabilidad de todos pero es, sobre todo, una responsabilidad de cada uno. Siéntase orgulloso/a de su barrio y si aún no lo está, trabaje por mejorarlo. No dejemos más tiempo que el discurso del Raval sea el de los que lo ven con un "burka psicológico". El Raval tiene colores y el negro es de los que menos brillan en él.  

domingo, 13 de junio de 2010

¿El fin de la opulencia?
Javier Alegría

Recuerdo varias conversaciones a finales del siglo pasado y primeros años de éste que tenían un elemento en común: la extrañeza por el lugar en el que las personas deciden vivir. Recuerdo que tras un terrible huracán que asoló centroamérica alguien comentó "¿Cómo puede ser que haya gente que viva en esos lugares sabiendo que año sí año no, recibirán la visita de un huracán como este"  Días más tarde una ladera de una favela se llevó por delante la vida de un centenar de personas mas y el comentario se repitió. Luego llegaron terremotos, atentados crueles matanzas étnicas... Y el comentario se iba repitiendo.
Mientras eso sucedía, en paralelo, los españoles vivíamos una opulencia que se correspondía con la de los países occidentales. Se hacían grandes negocios, se ponían en marcha grandes proyectos y una gran parte de la población se acariciaba el ánimo pensando en la revalorización de su piso: "pues a mí me costó 17 y ahora uno similar lo han vendido por 43".
Como todos sabemos, en esos años empezó a llegar por aquí una verdadera muchedumbre de extranjeros que, porcedentes de muchos de esos lugares en los que nos parecía increíble que la gente decidiera vivir, intentaban subirse en el tren de occidente aunque fuera sin asiento, en los pasillos o incluso en los retretes. Vimos a "revisores" del tren de la opulencia echando fuera del tren a míseros africanos llegados en patera, vimos levantar vallas en el sur, controles en los aeropuertos y muchas identificaciones en las calles. Pero seguían llegando, seguían encontrando trabajo y seguían manteniendo vivo el sueño de la opulencia europea.
Pero esa opulencia estaba a punto de entrar en crisis.
El mercado es una máquina absurda que se alimenta insaciablemente de una materia prima: consumidores. El mercado los necesita para vivir, para hacerse fuerte, para perpetuarse. Los juegos financieros son instrumentos del mercado, como los tenedores y los cuchillos, pero lo que necesita realmente en su plato son consumidores. Europa ha sido históricamente una gran fuente de alimento para el mercado: muchos y buenos consumidores. Pero la historia sigue y el mercado avanza en su ciego devenir. Hasta que llega un momento el que el avance de los medios de comunicación y de transporte hacen que las distancias se acorten, que las fronteras, especialmente para el dinero, se diluyan. Los avaros sacerdotes del mercado descubren que pueden estar en un cómodo sillón de Londres o Nueva York colocando mercancías y moviendo dinero por todo el mundo y que pueden especular en todos los mercados nacionales sin moverse de su despacho.
También se dan cuenta de que el principio básico de las sucesivas ampliaciones en la UE se puede aplicar a nivel mundial.
La UE fue ampliándose a base de incorporar nuevos países a los que en un principio se debía ayudar económicamente. La inversión se justificaba cuando más tarde un país como España aportaba al mercado común a sus 35 millones de españoles con un nivel de renta más apreciable, dicho de otra forma, convertidos en mejores consumidores. Pero entonces... ¿Podría funcionar a nivel mundial?
El mercado advirtió que los países emergentes de Asia ya no eran una noticia pintoresca. La permeabilidad de China, el despegue -lento y con contrastes- de India, y sobre todo, la enorme población de esos países permitía imaginar un nuevo orden mundial para el mercado.
La cuenta es fácil: Europa 300 millones de consumidores a razón de "x" es mucho menos atractivo que 2.500 millones a razón de "x/4". Con dos ventajas añadidas. Los consumidores de Europa forman sociedades con muchos derechos adquiridos, muchas "pijaditas" que limitan los intereses del mercado y una mano de obra muy cara. Los mercados emergentes ofrecen poblaciones más dóciles, con menos derechos y controles.
Así que la crisis está servida. El mercado utiliza a sus sacerdotes apátridas para cambiar el mapa de la opulencia mundial. Ha decidido que lo que ofrece Europa no es acorde a la nueva situación. Europa pierde en favor de la llegada de nuevas masas de consumidores. La crisis mundial golpea en todas partes, son los movimientos "tectónicos" del mercado. Pero es Europa la peor parada, es el centro de la segunda fase de la crisis.
El mercado avanza y reorganiza su huerto. Los políticos intentan controlarlo, pero fracasan. Da igual su signo político, el mercado les aprieta y les chantajea: aqúí da igual programas, sensibilidades e ideologías (jajaja, que antigüedad eso de las ideologías) aquí solo hay una forma de avanzar: por el camino que marca el mercado. Los políticos cambian pero el mercado ha de continuar. Y cuando las placas cesen en su movimiento traumático, cuando la crisis sea historia, dento de algunos años, el mapamundi del consumo habrá cambiado y Europa ya no será el centro del planeta, tendrá que soportar su población envejecida, sus elevadas exigencias sociales y la presión de una nueva realidad en otros continentes, más jóvenes, más pujantes, más ávidos de consumo y mucho menos críticos con las "necesidades obscenas" del mercado.
Transitamos hacia el fin de la opulencia.

viernes, 21 de mayo de 2010

¡Pobres Noruegos!

Menos mal que vivimos en España y no en Noruega. Gracias a este detalle, los efectos de la tremenda crisis económica que vivimos apenas nos impedirán ser felices.
Mientras sigue en aumento el número de parados y, de ellos, los que aguantan sin prestación alguna; mientras van bajando los sueldos de los funcionarios acompañando la bajada que hace tiempo vienen teniendo los de los empleados de las empresas privadas y los ingresos de los autónomos; mientras se estudia el co-pago sanitario para unirlo al co-pago de los medicamentos; mientras se recortan las inversiones porque los mandamases mundiales de la economía así lo han impuesto... Los españoles seremos mucho más felices que los noruegos!.
Los pobres noruegos no tendrán durante todo el mes de junio las emociones que viviremos nosotros gracias al mundial de fútbol . No podrán identificarse con Nadal en Roland Garros, ni con Gasol en los Lakers, ni con Alonso a bordo de su flamante Ferrari.
Y cuando junio termine y llegue el caluroso julio, los pobres noruegos apenas podrán salir un rato a gozar de su templado verano mientras nosotros escalaremos el Tourmalet empujando a Contador, respiraremos el fresco aroma del cesped de Wimbledon y seguiremos acelerados con los motores de la fórmula 1.
Para agosto la crisis será como una leyenda urbana que apenas oculta el sol que nos broncea en la playa, mientras los noruegos ya se pondrán abrigos al final de sus frías tardes.
Y cuando volvamos en septiembre y nos hablen de los síndormes postvacacionales, cuando las apreturas hagan que los libros de texto parezcan artículos de lujo y la vuelta al trabajo sea una bendición por la que hemos de dar gracias al cielo y a Wall Street, en ese mes tan traumático, los noruegos no podrán decir que tienen la mejor liga del mundo, no aspirarán a nada en el mundial de basquet, ni tendrán una gran vuelta ciclista, ni na de na.
Menos mal que vivimos en España y no en Noruega. Porque con la que está cayendo, solo nos faltaba ser noruegos.

martes, 18 de mayo de 2010

PAÑUELOS Y LIBERTADES
Quienes tengan edad para ello recordrán que en los años de la transición, tras la dictadura franquista, en aquellos años en los que se hablaba de libertad y los ciudadanos se sentían comprometidos con la construcción de un país alejadode la represión, la imposición y la intolerancia, se hizo muy popular una frase:«No estoy de acuerdo con tus ideas, pero lucharé siempre por tu derechoa expresarlas libremente».

El caso de la adolescente que es expulsada de su instituto por empecinarse en llevar un símbolo de las ideas religiosas con las que se siente comprometida no es, como se ha pretendido plantear, un caso de «normativa del centro escolar»,es un ejercicio de hipocresía, es un caso de represión, es un acto de coacción y, probablemente, una muestra de
xenofobia.

Se dice que en la escuela pública no debe haber símbolos religiosos. Y eso está bien. En la escuela no se debe educar en una determinada creencia religiosa sino preparar a los alumnos para tener las bases que luego les servirán, entre otras cosas, para madurar sus propias ideas y creencias. Eso significa que no debe haber crucifijos, ni minutos de oración, ni catequesis, ni, por supuesto, elementos semejantes de otras religiones. Aún así, en la escuela pública española hay innumerables elementos de la religión católica presentes en cada curso.Las vacaciones se hacen coincidir (y se nombran) con fiestas católicas: Navidad,Semana Santa, La Inmaculada...etc. También son habituales las representacionesde belenes con niños ataviados imitando a los iconos cristianos. Y cuando padres identificados con los criterios de una escuela pública sin símbolos religiosos levantan su voz contra todos esos elementos católicos se les tapa la boca con el argumento de la tradición. Ay, ¡cuántas veces se utiliza la tradición para justificar con ella lo que la razón no puede justificar!!. Ahí está la hipocresía en el caso del pañuelo.

La adolescencia es el tiempo de la rebeldía y también el de la afirmación de una identidad propia en el mundo social. Es el momento en el que chicos y chicas se alinean en torno a grupos sociales: raperos, rockeros, emos, grunges,góticos... grupos sociales con los que se identifican por ideas, por estética, por posición ante el mundo. Y para identificarse utilizan símbolos externos,cortes de pelo, prendas determinadas, objetos. Algunos se tatúan y/o se perforanla piel. Y son libres de hacerlo y de ir así identificados a la escuela porque aellos no se les puede aplicar la normas creadas para la escuela pública, porque ellos no son los educadores, son los educandos. A ellos lo que corresponde aplicarles son las normas de la libertad personal para pensar libremente respetando el derecho de los demás a pensar distinto, las leyes de convivencia entre las cuales no figura que haya ofensa a nadie por el hecho de exhibir ideas legales a través de elementos simbólicos. El pañuelo, la cruz en el pecho, el pañuelo palestino, los cortes de pelo espectaculares y llamativos y los demás símbolos que muchos adolescentes llevan, no ofenden, ni molestan, ni impiden nada a nadie dentro de un aula, porque son símbolos de ideas legales, aceptadaspor la ley, sean mayoritarias o minoritarias. Distinto sería si utilizaran, por ejemplo,símbolos nazis que incitan al odio racial, delito tipificado en el código penal.
Pero aún estamos por ver un expulsado por llevar tatuajes nazis. Expulsar a una adolescente por expresar, a través de su imagen, ideas personales, que la ley acepta en nuestro país, es un acto de represión, se mire como se mire. Y ninguna normativa de ningún centro ni educativo, ni laboral, nide ningún tipo, puede tener un rango mayor que el derecho a la libertad depensamiento de un ciudadano libre. Y lo mismo diría si se le prohibiera ir con un crucifijo en el pecho, con una túnica naranja o con la camiseta del Barça, porponer solo algunos ejemplos.

Es también un acto de coacción porque se le da a elegir entre dos opciones: retirarse el pañuelo o ser aceptada en la clase. Retirarse el símbolo, para una adolescente, es un acto de cobardía, de traición a sí misma. Coaccionarla deesa forma es una vileza. Prefiero mil veces el compromiso consigo misma dela adolescente que la uniformadora pretensión de un grupo de educadores dispuestos a utilizar la coacción para imponer sus criterios incapaces de lograrsus objetivos educativos por métodos que reflejen mayor talento.Y puesto que no se ha coaccionado a nadie por llevar crucifijos en el pecho, nimedallas de la vírgen, ni se han eliminado los símbolos navideños...probablemente estemos también ante un ejercicio de xenofobia.

Dicho todo esto, añado: La espiritualidad es una realidad psicológica indiscutible presente en todas las culturas. La existencia de dios es más que discutible, es un acto de fe que no comparto. Las religiones me parecen formas encorsetadas de la espiritualidad y ninguna me gusta.Creo que las mujeres deben quitarse «todos los pañuelos de una vez». Pero...Lucharé siempre por el derecho de una joven a expresar libremente sus ideas,aunque no las comparta. Creo que el día que dejemos de hacer eso, volveremos a ser pasto de tiranos y dictadores.