Periódico "El Raval"

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miércoles, 12 de diciembre de 2012

ENTREVISTA A SUSAN GEORGE. PRESIDENTA DE HONOR DE ATTAC. Publicada en Levante-emv.com



Los españoles son ratas de laboratorio: a ver cuánto castigo toleran sin rebelarse´
La filósofa avisa que «lo importante no es el coche oficial de los políticos, sino que el Estado gobierne para el mercado»
PACO CERDÀ VALENCIA Decir de Susan George que es una activista y pensadora es empequeñecer la figura de esta combativa estadounidense de 78 años afincada en Paris. Ejerce como presidenta de honor de ATTAC, la Asociación para la Tasación de las Transacciones Financieras y la Ayuda a la Ciudadanía. Y su ensayo El Informe Lugano, en el que imagina un terrorífico escenario ecológico, económico, laboral y social hacia el que abocaba el capitalismo del siglo XXI constituye una biblia para los movimientos sociales y el anticapitalismo. Anteanoche, George inauguró en Valencia el IV Máster en Derechos Humanos, Democracia y Justicia Internacional de la UV. Aquí comienza con una alerta: «La democracia está en peligro» ante «el ataque de «la clase de Davos: una clase transnacional desvinculada de la suerte del resto de la sociedad y compuesta por las altas finanzas, las empresas transnacionales y algunos gobiernos que consideran que la democracia es demasiado lenta».
Usted denuncia el «austericidio» de Europa.
Es que la actual política de austeridad, en particular en Grecia y España, es inaceptable. Es inaceptable que la mitad de jóvenes españoles no tenga trabajo. ¿Para quién se gobierna? Porque ésa es la gran cuestión en democracia. Las constituciones de Estados Unidos, Francia —y me imagino que también la de España— subrayan que el pueblo es soberano. Pero con este principio de austeridad aprobado por Europa, ¿se gobierna para la gente o para los mercados financieros?
Cree entonces que el pueblo ya no es soberano…
El pueblo está deviniendo cada vez menos soberano. Y con el Tratado de Estabilidad, Coordinación y Gobernanza de la UE se está robando no sólo el poder a los ciudadanos, sino también a los representantes de los ciudadanos. Por tanto, ni tenemos democracia directa, ni democracia representativa.
Pero apenas reaccionamos…
Está el frente de los indignados y algunos huelguistas. Pero la última huelga en España no ha tenido éxito. Y pienso que es porque la gente tiene miedo de perder su trabajo. Yo comprendo ese miedo, porque el miedo es la disciplina de una sociedad capitalista, que usa el miedo individual para disciplinar y calmar la población con el objetivo de que acepte lo que le digan. De hecho, creo que los griegos y los españoles son como ratas de laboratorio para ver qué nivel de castigo y sufrimiento puede ser aceptado por esta sociedad sin que la gente se rebele. Eso puede alentar al fascismo.
¿Considera que la extrema derecha saldrá reforzada?
Es el paradigma clásico que ya vimos en los años 20 y 30: el poder de la extrema derecha. Pienso que es normal. ¿Hacia dónde se volverán las personas sin formación? Mirarán al vecino, al inmigrante que tienen al lado… Desgraciadamente, es una reacción que ya hemos visto y para la que hemos de estar preparados.
Con la crisis, la población española ha redoblado sus críticas contra los sueldos y privilegios de los políticos. ¿Eso es desviar la atención de lo importante?
¡Pero si son los banqueros a los que deberían criticar! La actual crisis es la continuación de lo que ocurrió en 2007 y 2008 por culpa de los banqueros y, en España, de la burbuja inmobiliaria, que al final también era culpa de los bancos por dar préstamos imprudentes y alimentar esta burbuja. Sin embargo, cuando estalló la burbuja, fue el Estado el que asumió la deuda privada. La deuda pública de España era muy moderada cuando estalló la crisis. Sin déficit y con el 50 % de deuda pública, cuando se permitía tener hasta el 60 %. ¡Estabais perfectos, mejor que Alemania! Pero el Estado cargó con la deuda de los bancos. Y ha gastado muchísimo dinero para capitalizar y salvar los mismos bancos que habían causado el problema. Por eso la deuda pública aumentó muy rápidamente. Es una respuesta muy larga a la pregunta, pero no es el coche oficial de los políticos lo importante, sino que el Estado gobierna para los mercados financieros y no para el pueblo. Se ha castigado a los inocentes y los culpables han sido recompensados.
¿Y, ante ello, qué pueden hacer los ciudadanos españoles?
Unirse. Unirse los estudiantes, los parados, los jubilados, los trabajadores, los sindicalistas, los agricultores… Todo el mundo ha de unirse contra esta realidad. Porque la clase de Davos, que es la que gobierna por ellos, está muy unida.
En Pakistán, una niña que quería estudiar ha sido víctima de un atentado que casi le arranca la vida. ¿El mundo está loco?
No, el mundo no está loco. El mundo musulmán de los talibanes es sexista, machista y tiene un miedo terrible a la mujer, a la sexualidad de la mujer y al poder de la mujer. Y cuando ellos tienen el poder, lo utilizan para oprimir a las mujeres. Puede llamársele locura, pero responde al interés de los hombres por coartar la sexualidad femenina.
Si Karl Marx resucitara y viera esta Europa, ¿qué pensaría?
Él pensaría que la guerra de clases está acabando y que los ricos la están ganando. De eso trata mi próximo libro, que publicará Planeta en España en febrero y que se titulará El Informe Lugano 2. Cómo ganar la guerra de clases. El subtítulo procede de una frase de Warren Buffet, la tercera fortuna del mundo, que escribió: «Hay una guerra de clases, pero es mi clase, la de los ricos, la que está haciendo la guerra, y la estamos ganando».
Es cierto.
¡Claro! Y por eso hay que unirse y no dejarse perder. Porque en juego está la democracia y todo lo que hemos hecho desde el siglo XVIII. Todo aquello que los europeos hemos hecho desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Todo lo que los españoles han hecho desde el final del franquismo.

jueves, 6 de diciembre de 2012

"EL EXPOLIO SOCIAL DEL QUE NO SE HABLA". Vicenç Navarro. Vicenç Navarro López (Barcelona, 1937), sociólogo y politólogo español. Es experto en economía política y políticas públicas, ha sido catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Barcelona, actualmente es Catedrático de Ciencias Políticas y Sociales en la Universidad Pompeu Fabra y es también profesor en la Universidad Johns Hopkins de Baltimore.

Este artículo muestra la gravedad de la situación fiscal en España y de su enorme regresividad (bien documentada en un informe reciente de la Fundación 1º de Mayo) que determina que las rentas del capital hayan estado especialmente beneficiadas creando un agujero en las cuentas del estado que intenta resolverse a base de recortes en las transferencias y servicios públicos del estado del bienestar.
Un argumento utilizado por los independentistas catalanes para defender la tesis de que Catalunya tendría más recursos si se independizara de España es que España está “expoliando” a Catalunya. No voy a entrar en este artículo en este tema, sobre el cual he escrito extensamente en varios artículos mostrando que el escaso desarrollo social de Catalunya no se debe al supuesto expolio nacional sino al enorme poder que las derechas catalanas y españolas han tenido y continúan teniendo a los dos lados del Ebro, situación responsable del subdesarrollo social de Catalunya y de otras partes de España, como documento en mi libro El Subdesarrollo social de España. Causas y Consecuencias, Anagrama. 2006. En este artículo quiero centrarme en la existencia de un expolio del cual ni los nacionalistas de los dos lados del Ebro ni nadie más están hoy hablando, ni en Catalunya ni en España. Es el expolio de una minoría -lo que solía llamarse la burguesía financiera e industrial- al resto de la población, y que está ocurriendo a lo largo de todo el territorio español, incluyendo Catalunya. Tal minoría no está contribuyendo al Estado (tanto central como autonómico) lo que contribuyen todos los demás. Si pagara al Estado lo que pagan todos los demás, la cifra resultante para toda España sería de más de 30.000 millones de euros al año, con lo cual podríamos haber evitado hacer todos los recortes de gasto público y social que están dañando de una manera muy acentuada el bienestar y calidad de vida de la mayoría de la población en general y de las clases populares en particular, tanto en Catalunya como en el resto de España. (Ver el informe del Observatorio Social de España, El impacto de la crisis en las familias y en la infancia. Ariel. 2012).

Para entender la naturaleza de este expolio, hay que entender cuáles son las fuentes de ingreso más importantes al Estado que incluye, como he señalado en el párrafo anterior, no sólo el Estado central, sino los Estados autonómicos. Pues bien, cuatro son las fuentes más importantes: una son los ingresos derivados de los impuestos sobre las rentas, primordialmente del trabajo, o IRPF (que es un impuesto que paga la mayoría de la población trabajadora); la otra fuente son los impuestos sobre el capital que afectan a un grupo muy minoritario de la población (predominantemente los burgueses y los grandes empresarios); la tercera fuente son los impuestos sobre el consumo, IVA, que toda la población, independientemente de sus ingresos, paga cuando compra algo, y que es sumamente regresivo; una cuarta fuente son los impuestos especiales que, como su nombre indica, son impuestos para fines concretos; y, finalmente, otra categoría que se define como “otros impuestos”.

Pues bien, según el excelente informe de la Fundación 1º de Mayo de Comisiones Obreras (uno de los centros de estudios más  rigurosos que publica periódicamente informes que cuestionan la credibilidad del conocimiento producido por los centros de estudios financiados por la Banca y la Gran Patronal, como FEDEA), escrito por el economista Manuel Lago (y del cual extraigo la mayoría de los datos que presento en este artículo), los ingresos derivados del IRPF en España, desde el último año antes de que se iniciara la crisis, 2006, hasta el año 2011, crecieron un 6%, pasando el Estado de ingresar 64.638 millones de euros a 68.557 millones. Los fondos públicos procedentes del impuesto sobre el consumo bajaron sólo ligeramente (-2%), pasando de 52.817 millones de euros a 51.580 millones. Los fondos que el Estado recogía vía los impuestos especiales crecieron muy poco (2%), pasando de 18.699 millones de euros a 19.025 millones, y la categoría de “otros impuestos” subió más (5%), pasando de 5.696 millones de euros a 5.971 millones. Estos fondos procedentes de tales impuestos derivan, en gran parte, de la mayoría de la gente que trabaja y consume (lo que la literatura sociológica definiría como clase trabajadora y clases medias). Y a lo largo del periodo 2006-2011 se han mantenido o han aumentado.

Ahora bien, si analizamos qué ha pasado con las rentas derivadas del capital y de sus diferentes componentes, tales como capital financiero (bancos, compañías de seguros y compañías de alto riesgo, entre otros), capital industrial (grandes corporaciones multinacionales) o capital de servicios (empresas de marketing y asesorías, entre otras) vemos que los ingresos al Estado derivados de la carga impositiva sobre el capital han bajado de una manera muy acentuada, casi espectacular (-68%), pasando de 41.675 millones de euros a 13.383 millones. Es decir, en otras palabras, el Estado ha dejado de ingresar 28.292 millones de euros. En realidad, el descenso total de ingresos al Estado, pasando de 183.525 millones de euros a 158.516 millones, procede mayoritariamente de gravar menos las rentas del capital,  hecho que es el mayor responsable de la bajada de ingresos al Estado durante este periodo (14%). En total el Estado ha pasado a ingresar 25.009 millones de euros menos, que es una cifra muy cercana a los 28.292 millones que el Estado no ingresó como consecuencia del descenso de los ingresos procedentes de las empresas, es decir, del capital. Manuel Lago documenta con gran detalle los cambios que han ido ocurriendo en cada uno de estos impuestos y sus consecuencias en cuanto a los ingresos al Estado. Lo que les acabo de escribir es el resumen de cómo han evolucionado los ingresos. Y lo más llamativo es que los ingresos procedentes del impuesto de sociedades (que es el impuesto al capital), que representaban el 23% de todos los impuestos en el año 2006, han pasado a ser sólo un 8%. Sí, lo ha leído bien, sólo un 8%. El mundo empresarial contribuye mucho, mucho menos que la mayoría de la población, incluyéndole a usted, lector, y a mí.

Ni que decir tiene que los centros de estudios financiados por la banca y por la gran patronal han intentado explicar tal descenso de su contribución al Estado atribuyéndolo a la reducción de sus beneficios, resultado de la crisis económica. Manuel Lago muestra contundentemente que ello no es del todo cierto. La reducción de beneficios es sólo una pequeña parte de la causa del descenso de los ingresos al Estado procedente de las empresas. Tal descenso es mucho mayor que el descenso de beneficios, una situación que es particularmente acentuada entre las grandes empresas, llamadas multinacionales. En realidad, el descenso de su aportación al Estado es consecuencia de la gran cantidad de lo que llaman incentivos fiscales, incluyendo las enormes deducciones, y nuevos sistemas de ingeniería contable que hacen que lo que en teoría pagan las rentas del capital (35%, bajado más tarde a 30%) se haya reducido en la realidad a un 5%. Sí, repito, ha leído bien, a un 5%. Las otras empresas (que no son grandes empresas multinacionales y facturan menos de diez millones de euros) pagan menos que su tipo nominal, siendo el real 15,3%, más de tres veces más que las multinacionales.

El significado de estos datos y otros aportados por el informe es que, durante el periodo de la crisis 2007-2011, las empresas financieras, industriales y de servicios (es decir, el capital) declararon 851.933 millones de euros de beneficios, por los cuales tributaron 101.421 millones, es decir, un 11,9%. Si hubieran pagado el 28,5%, que es lo que la Agencia Tributaria considera como el tipo nominal medio, el Estado hubiera ingresado 242.801 millones de euros, es decir, 141.380 millones de euros más, unos 35.000 millones de euros más anuales (tomando las cifras de 2009), que es, por cierto, la cifra de recortes de gasto público que los sucesivos gobiernos han estado exigiendo a la población española, recortes que se están haciendo para compensar las enormes ventajas fiscales que se han hecho a las rentas del capital. Es el tamaño de lo que debería llamarse el expolio social, muchas veces superior al supuesto expolio nacional. Y, en cambio, el gran debate es sobre este último (entre aquellos que sustentan que hay un expolio nacional y los que señalan que no lo hay), y no sobre el anterior, que está perjudicando a las clases populares de toda España, incluida Catalunya. El hecho de que los establishments políticos y mediáticos españoles y catalanes se centren en el debate nacional y no en el debate social, se explica por el enorme poder que el capital tiene sobre tales establishments a los dos lados del Ebro. Así de claro. Incluso, descontando deducciones justificables y otras medidas, tal como Hace Manuel Lago, la cantidad continúa siendo respetable. Es más, si las rentas del capital se gravaran como las rentas del trabajo a la mayoría de la clase trabajadora que está en nómina (como algunos partidos han sugerido), la cantidad de 35.000 millones ascendería a muchos millones más. ¿No creen que hay algo injusto en ello? A las clases populares se les está imponiendo toda una serie de sacrificios, a fin de mantener enormes beneficios y privilegios fiscales al gran empresariado financiero y multinacional del país. Créanme que en España, incluyendo Catalunya, el que no está indignado es que no sabe lo que está pasando en su entorno. Así de claro.
 

miércoles, 5 de diciembre de 2012

"EL ESTALLIDO QUE VIENE" Adolfo García Ortega en El País del 30 de Noviembre-2012

Lo habrá, tarde o temprano lo habrá. Habrá un estallido social. El mundo que prometía un bienestar sostenido está roto. Los políticos no lo ven, o no lo saben o quizá sea que han llegado a ese estado de ceguera, necedad y estupidez que les impide salir de su discurso hueco, repetido y refractario. Es el bloqueo del poder partitocrático tal como lo conocemos. E intuyo que lo que se prepara es el control del estallido.
Como ciudadano pensante podría hacer un análisis negativo, incluso muy negativo, y no dejaría de ser realista. Pero se impone partir de una esperanza: la sociedad europea, sobre todo la del sur o medio-sur, sigue viva, avanza, crece, palpita, mira hacia el horizonte y no se resiste. Lucha. Esto también es real.
Ahora lo que recorre Europa es una luz. No una de esas luces de final del túnel, sino una luz pequeña, una ligera claridad, una luz de linterna que alumbra, por fin, el interior de lo que pasa. Lo primero que ilumina esa luz es que Europa tiene un problema político que no ha sabido resolver todavía. Y a esto se añade otro aspecto, trágico: los serios problemas de ciertos estratos de su población, tales como los mayores, los jóvenes, los inmigrantes, los parados, etcétera, pendientes cada uno de su inhóspito y tambaleante futuro. Y esto conduce a nuestro mayor problema: somos más viejos, somos más pobres, pero los ricos son más ricos. Hay, pues, un brote agresivo de injusticia y desigualdad.

Aunque surgen recelos por todas partes, y más con el maquillaje del Premio Nobel de la Paz a la UE (seguro que en Bosnia aún se ríen de esta broma de mal gusto), hay que reconocer que existe un camino que la sociedad europea en su conjunto ha recorrido modélicamente, un camino común hacia una identidad común, un bienestar común y una cultura diversificadamente común; un camino que no han recorrido por igual los políticos. Porque ahora hay un abismo entre la sociedad europea y sus políticos.

La clase política es el gran problema que impide modificar la realidad en Europa
Es más, asumamos de una vez, con decisión, que la clase política es el gran problema que impide modificar la realidad en Europa. ¿Por qué? Porque los políticos no han contribuido a eliminar los prejuicios de unos sobre otros, sino que los han aumentado; y tampoco han articulado los mecanismos reales contra la injusticia, para lo cual, básicamente, estaban elegidos. Han entregado a los ciudadanos a los bancos, a las instituciones financieras, a los principios inmorales de un capitalismo sin control. Y esto todos: los políticos de derecha y los políticos de izquierda. Porque, en este sentido, en la Europa en crisis, derecha e izquierda han terminado por ser parodias recíprocas. O, lo que es peor, cómplices de una vieja dramaturgia, la de su propia supervivencia.

Y al no haber una política económica verdaderamente común (salvo la malhadada monetaria), se han evidenciado, en cada país, las miserias de esos mismos políticos: la corrupción, la ineptitud, la mala gestión, la incapacidad práctica e intelectual y el error sistemático. Esto ha llevado a cuestionar, y más que nunca y con más razones que nunca, su papel delegado de representatividad.

¿Cuáles son los verdaderos males que aquejan a Europa?
A mi modo de ver, son los siguientes:
1. La fractura del equilibrio económico sostenible, que requiere actualmente redimensionarse.
2. Las diferencias entre Estados, aumentadas por la quiebra entre el Norte y el Sur.
3. La corrupción (tanto en el Norte como en el Sur) tan capilarmente extendida.
4. La política estandarizada y necia.
5. La codicia financiera, estimulada por una banca abusiva en extremo.
6. La falta de futuro nítido.
7. El vertiginoso incremento del paro y el desempleo, que ha de verse en términos no ya económicos sino de población.
Y 8. El desvío o traspaso de responsabilidades y cargas a las capas más débiles o clases medias de la sociedad (ciudadanos, profesionales, trabajadores, parados) y no a la banca, ni a los grandes empresarios ni a la clase política, con el consiguiente aumento de la injusticia social generalizada.

Es decir, es imperativo asumir sin eufemismos si existe o no una respuesta a la cuestión capital de la redistribución de la riqueza y del sistema productivo y de consumo. Si la respuesta es inequitativa, toda revolución debería ser inminente. Si es equitativa, ha de formularse una eficaz respuesta política de carácter legislativo. Estamos lejos de esto. Porque esto lleva a pensar (y a propugnar) que es necesaria otra forma de vida, que partiría de esta sencilla pregunta que nadie se hace: ¿por qué las cosas valen lo que algunos dicen que valen y por qué no valen menos? Es decir, ¿por qué prima la ganancia y el beneficio por encima de la vida misma?

Se ve venir una crisis de la democracia, tal como la hemos concebido hasta ahora, y es una crisis sistémica. La representatividad y el modo de acceso a ella, sobre todo en algunos países, está cuestionada, y con razón. Es, por tanto, una crisis política. Una crisis en la que otra vez sobrevuela por Europa el fantasma de la intolerancia, del radicalismo nacionalista (de izquierda y de derecha), y otra vez se silencian las voces que, mayoritariamente, se declaran no sectarias, aplicándoles la categoría de “alternativas”, como estigma de lo que no es una opción viable. ¡Y ya lo creo que lo es!

Es urgente preguntarse si hay un futuro real para Europa. Y la respuesta siempre sería positiva, obviamente: hay, sin duda alguna, un futuro porque la gente existe, la gente vive. Sin embargo, no es tan fácil. Hay tres escenarios de futuro: uno deseable, otro indeseable y otro lamentable.

El futuro deseable pasa por una total unión política, la creación de unos Estados Unidos de Europa reales.
Eso permitiría conseguir una globalidad y una corresponsabilidad económica y social, con la creación de un plan de crecimiento y racionalización de recursos, producción y consumo; y no una política de austeridad que suponga la exclusión y la tortura social. En este sentido, faltan nuevas ideas y nuevos nombres que las procuren.

El futuro indeseable es aquel que conlleve ruptura de tratados que garantizan grandes márgenes de libertad, el avance de posturas muy radicales (ya las hay en Grecia, Finlandia, Hungría, Holanda, Francia…), la negatividad de la multiculturalidad, es decir, su fracaso, y, sobre todo, la desvinculación de la sociedad de los millones de parados, jóvenes en especial, dando por sentada una sobrecogedora falta de solidaridad.

Pero hay un futuro lamentable que me temo más cercano; un futuro probable y resultadista. Será el de una Europa sin influencia estratégica mundial, con grandes carencias en las conquistas sociales, con un adelgazamiento brutal de la garantía igualitaria que ofrece “lo público”. Será una Europa en la que cualquier mejoría se anunciará para plazos cada vez más lejanos, bajo la amenaza de que “lo peor aún está por llegar”, causando desaliento. Será una Europa dividida en dos, la que funciona y la que no. Y habrá países de esa Europa fractal en los que invertir será un chollo: ya se podrá comprar a centavo el dólar, ya se podrá comprar un país (y lo que contiene) muy barato, aceptando gustosos una inversión en industrias que exigirán unas condiciones laborales muy desprotegidas, con sueldos muy bajos. Que la sociedad vuelva a escalar clases sociales, desde posiciones muy bajas también.

Nos están preparando para esto, para aceptar sin violencia estas duras condiciones, y para que nos parezcan una necesidad inevitable. No de otro modo se entiende la gran presión que sufren las clases medias, una auténtica incertidumbre social, y la brutal represión de todas las manifestaciones de protesta con el fin de atemorizar. Es decir, se está controlando el estallido, se está modulando su impacto y su alcance.
Ante todo esto, desolador sin duda, creo que la única esperanza, la única vía de salida, radica en ir en dirección contraria a la que vamos. Eso lo saben los políticos. Y si no lo saben, que dejen de ser políticos, porque solo serán imbéciles.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Y EL PUEBLO HABLÓ...Editorial del periódico "El Raval" de Diciembre 2012

Decíamos en nuestro número anterior que la convocatoria de elecciones era el momento para que hablara el pueblo. Y el pueblo habló. Lo hizo con vehemencia, como si gritara. La participación del 70%, que superó en casi once puntos la anterior convocatoria, es un indicador evidente de que el pueblo estaba deseando hablar. Pero ¿qué dijo el pueblo?

El primer mensaje que el pueblo dejó claro es que atendió a los dos grandes temas que se planteababn: el soberanismo y la política económica. Solo un 20% se decantó por quienes proponen una Catalunya integrada en España tal como está ahora frente al 47,5 que votó a partidos que manifestaron de una forma más o menos clara su voluntad independentista. Pero el dato más contundente vuelve a ser el que afirma su derecho, el derecho del pueblo, a volver a ser consultado en la toma de decisiones: un 72% votó a formaciones que han defendido el derecho a decidir mediante una consulta popular. Digan lo que digan los analistas que hayan leído, este porcentaje es el grito más claro de las elecciones: ¡¡queremos ser consultados!!.

También ha dejado claro el pueblo que si bien la propuesta de Artur Mas cuenta con un amplio apoyo de los ciudadanos de Catalunya, su política de ajustes debe ser castigada para ser reconsiderada. El castigo se ha traducido en los doce escaños perdidos por CiU en estos dos años  y en los aumentos espectaculares de ERC, formación muy crítica con las políticas de recortes, y de ICV-EUiA. La aparición de CUP, igualmente contraria a los recortes, completa el panorama crítico.

No obstante, debe observarse que el resultado global representa un empate técnico entre las fuerzas conservadoras y las progresistas, si consideramos a C’s como parte del bloque conservador, algo que ellos desmienten pero que está en la percepción general de los ciudadanos catalanes. La cuestión es ¿cómo explicar este empate técnico pese a que los crecimientos más fuertes en número  de votantes se han dado entre la fuerzas críticas con los recortes sociales y de libertades?. La explicación solo puede ser el triste papel del PSC.

Los socialistas, que ya habían sido duramente castigados en las anteriores elecciones en las que debieron ceder el mando de Montilla al sr. Mas, han recibido una vuelta de tuerca más al perder otro 4% que se ha traducido en la pérdida de 8 escaños. Con un PSC en estos niveles de apoyo popular, la política catalana queda en una situación de difícil gobernabilidad.

Si bien queda claro que CiU es la encargada de formar gobierno con el aval de un número de diputados que duplica ampliamente a los de la segunda fuerza, lo que no queda claro es dónde encontrará los apoyos necesarios apra aprobar por mayoría en el Parlament las propuestas legislativas, empezando por los presupuestos.

Si busca el apoyo en el eje soberanista se encontrará con la oposición a sus políticas sociales y si lo busca en el apoyo a las políticas sociales se encontrará con la oposición a sus propuestas soberanistas. El enfoque de la campaña electoral ha convertido a CiU en una especie de «apestado político». A día de hoy, si CiU no rectifica en alguno de sus planteamientos, cualquier fuerza que, por un lado o por otro, apoye las intenciones manifestadas por Artur Mas, sabe que sufrirá una enorme pérdida de credibilidad. Solo ERC, PSC y PP le pueden ofrecer una mayoría parlamentaria. Pero hacerlo podría significar la pérdida de importantes cantidades de votantes propios en próximas elecciones.
Los próximos días serán intensos. El pueblo así lo ha querido. Con su voz a puesto a los políticos en la tesitura de hacer política. Veremos qué pasa. 

miércoles, 7 de noviembre de 2012

LA "SEGUNDA GUERRA FRÍA". Javier Alegría

El ser humano crea instrumentos. Desde siempre lo ha hecho. Instrumentos pensados para conseguir objetivos, facilitar tareas, suplir sus carencias. De hecho, se podrían analizar todas las civilizaciones en función de los instrumentos que han ido generando. Cada instrumento es útil para una o varias cosas, pero no se diseñan instrumentos para que sirvan para todo. A medida que la historia avanza, las nuevas situaciones requieren nuevos instrumentos. Por eso aparecen nuevos instrumentos mientras otros quedan en desuso. Tampoco es infrecuente que algunos de los instrumentos creados por el ser humano generen, ademas de las soluciones buscadas, algunos inconvenientes no previstos, ya sea por el mal uso, o por un cálculo imperfecto de algunos "efectos secundarios" no previstos o no valorados en su justa dimensión. Algunos grandes instrumentos, con el paso del tiempo han debido ser relegados por este tipo de causas.

Un instrumento no demasiado antíguo creado por el ser humano ha sido lo que llamamos "empresas". Las empresas tal como las conocemos con sus inversores, empleados, etc han facilitado la obtención de grandes logros al ser humano, algunos verdaderamente espectaculares y beneficiosos (pensemos en el campo de la medicina, el transporte, las comunicaciones, etc.). Pero como todos los instrumentos, éste tampoco sirve para todo.

Las empresas no son éticas, se diseñaron para buscar el beneficio económico. Punto.
Las empresas no son democráticas, no se diseñaron para eso. Son jerárquicas y sus miembros no son iguales, ni pesan lo mismo en la empresa, ni tienen el mismo poder de decisión.
Tampoco se pensaron para distribuir la riqueza de una forma justa.  Ni para distribuir la riqueza que generan entre sus propios miembros de forma equitativa, ni para hacer que esa riqueza revierta en la sociedad.

Esos objetivos son cosa de otros instrumentos. Democracia, ética, justicia distributiva... son tareas que se encomiendan a otros instrumentos también creados por el hombre.

Hoy en día, la evolución histórica de las empresas, su proceso de fusión en empresas cada vez más grandes, su colaboración con el mundo financiero, su dimensión mundial en un mundo social globalizado... las ha convertido en gigantescas maquinarias que avanzan de acuerdo a su propia lógica: la obtención de beneficios.

Pero tal avance se produce desde su naturaleza y su lógica. Y en su avance ha encontrado en los gobiernos democráticos un impedimento, una traba para la aplicación ciega de esa lógica propia.

Estoy convencido de que vivimos inmersos en una nueva "guerra fría", como aquella que libraron los dos grandes bloques tras la segunda guerra mundial. Una guerra en la que tampoco se oye el rugir de los cañones pero que está generando millones de víctimas en distintas partes del mundo.

En esta "segunda guerra fría" contienden por un lado las grandes corporaciones empresariales del mundo aliadas con los poderes financieros que las sustentan. Por el otro, milllones y millones de seres humanos que pretenden seguir avanzando en la historia sin dejar de lado los valores, la ética, la justicia, la solidaridad y todos esos elementos intangibles asociados a la evolución del ser humano y que, si bien se recogen en los grandes alegatos, constituciones, leyes y principios de las naciones y las sociedades en general, son constantemente vulnerados por el avance, en apariencia imparable, del afán de beneficios.
Se trata de una guerra que recuerda a la que tantos autores de ciencia ficción han anunciado. Pero no son los robots quienes se alejan de su creador y avanzan con intereses propios hasta resdultar una amenaza No son los robots sino otro instrumento creado por el hombre: las empresas.

No se ganará esta guerra fría cayendo en la trampa táctica del enemigo: desligitimar a la política y a los políticos. Es precisamente la política y los políticos, a través de las instituciones, el instrumento que el ser humano debería utilizar en esta batalla. Son las instituciones democráticas potentes y la justicia independiente, el arma de los pueblos.

Muchos políticos y muchos jueces se han "pasado al otro lado". Cierto. Muchos son los que han caído en la tentación egoísta, los que justifican la barbarie con el beneficio económico, los que creen en el dios dinero y en sus profetas los mercados. Y también los hay corruptos, indignos, miserables.

Pero no es el ataque a los políticos y la política, ni a la justicia, lo que corresponde. Lo que corresponde es la toma de conciencia del problema y la sustitución inmediata de esos traidores a la causa del ser humano lo que habría que procurar. Política fuerte, políticos que "creen en ideas y valores" y no que "defienden intereses"; instituciones potentes, con el respaldo de los pueblos a los que representan y organizan. Ese es el objetivo, ese es el ejército que podrá vencer a un enemigo tan potente.

No será fácil ni breve. Habrá víctimas en el camino, como las hay ahora e incluso más. Pero el camino no puede ser el de la abstención, el individualismo y la crítica generalizada a instiuciones y políticos. Es hora de comprometerse y ayudar. Cada cual desde su posibilidad y sus características. Nadie debe quedarse al margen porque nadie lo está realmente.

Estamos en la "segunda guerra fría" y vamos perdiendo.
























jueves, 1 de noviembre de 2012

La necesaria huelga general. Artículo de Vicenç Navarro en el diario PÚBLICO en la columna “Dominio Público”. 1 de noviembre de 2012


Este artículo señala el gran deterioro del bienestar de la ciudadanía española, consecuencia de medidas altamente impopulares que se están imponiendo por parte de los gobiernos español y catalán (entre otros), con el apoyo del establishment que domina la gobernanza de la Unión Europea y de la Eurozona. Tales políticas publicas carecen de un mandato popular pues no estaban en los programas electorales de los partidos ahora gobernantes, políticas que se están  imponiendo a la población bajo el argumento de que no hay otras alternativas, postura negada por la evidencia existente (señalada en el artículo) de que sí que hay otras políticas alternativas que afectarían a los intereses representados por tales gobiernos en lugar de aquellas políticas que están dañando a la mayoría de la población. Esta violación de la democracia es responsable del deterioro del bienestar de las poblaciones de los distintos pueblos y naciones de España que requiere una respuesta de protesta a nivel de toda España y en colaboración con la población de otros países que están siguiendo políticas semejantes, carentes también de mandato popular.

Las políticas públicas que el gobierno Rajoy en España y el gobierno Mas en Catalunya están llevando a cabo están afectando muy negativamente al bienestar de la mayoría de la población española, incluyendo la catalana. Sus enormes recortes de gasto y empleo público están deteriorando los servicios públicos del Estado del Bienestar, tales como sanidad, educación, servicios sociales, escuelas de infancia (mal llamadas guarderías en España), servicios domiciliarios a las personas con dependencia y servicios de prevención de la exclusión social, entre otros, que configuran la calidad de vida de toda la población, y muy en especial de las clases populares (la clase trabajadora y las clases medias de rentas medianas y bajas), que son las que utilizan predominantemente tales servicios.
 
Tales gobiernos han reducido también las transferencias públicas tales como las pensiones, de manera tal que los beneficiarios de estas transferencias han visto reducir su capacidad adquisitiva de una manera muy notable. Las pensiones de vejez, que son responsables de que el 64% de los ancianos en España, incluyendo Catalunya, no sean pobres, han perdido poder adquisitivo, resultado de crecer por debajo de la inflación. Como consecuencia, y en contra de lo que se está publicando en los medios de mayor difusión, la pobreza entre los ancianos está aumentando, una situación que no pasaba en España desde hace años. Tal incremento ha sido incluso más acentuado incluso entre los jóvenes e infantes, resultado, en parte, de las reducciones de las ayudas a las familias (ver la colección dirigida por Vicenç Navarro y Mónica Clua, El impacto de la crisis en las familias y en la infancia, Observatorio Social de España, publicado recientemente por Ciencias Sociales Ariel 2012).
 
Tales gobiernos han aprobado también reformas laborales que se presentaban como la solución para el elevado desempleo, que han tenido un impacto contrario al que en teoría se deseaba, reducirlo. El desempleo ha continuado creciendo, alcanzando el 25% de la fuerza laboral, siendo el número de desempleados de 5.778.000, una cifra nunca alcanzada antes. Esta elevada cifra ha atemorizado a toda la población, creando un enorme sentido de inseguridad, responsable del gran descenso de los salarios en España (lo cual, en realidad, era el objetivo real, nunca explicitado, de tales reformas).
 
Tal reducción de los salarios junto con los recortes tan notables del gasto público y la destrucción de empleo (tanto público como privado) han creado un enorme bajón en la demanda de productos y servicios, responsable, en parte, del descenso tan marcado del crecimiento económico, realidad incluso reconocida recientemente en un informe del gabinete de estudios del Fondo Monetario Internacional. Tales políticas están contribuyendo a la recesión que la economía española, incluyendo la catalana, está sufriendo. De hecho, y tal como algunos de nosotros hemos estado alertando desde el inicio de la crisis, tales políticas no sólo han sido ineficaces en el intento de facilitar la salida de nuestro país de la crisis, sino que han sido contraproducentes, como los hechos se han encargado de mostrar.
Las políticas que se están aplicando están afectando negativamente el bienestar de la población y empeorando la situación económica

En realidad era muy fácil predecir las consecuencias tan negativas de tales políticas, pues iban en dirección contraria a las que los gobiernos Rajoy y Mas deberían haber llevado a cabo, es decir, políticas expansivas de gasto público, orientadas hacia la creación de empleo, y políticas favorecedoras del aumento de la capacidad adquisitiva de la población, tales como la subida de salarios. Son estas medidas las que podrían sacar a España de la recesión, la cual está profundizándose, yendo hacia la depresión. Fue mediante tal tipo de políticas que la administración del presidente Roosevelt terminó con la Gran Depresión (existente en EEUU al principios del siglo XX), expandiendo –a través del New Deal- el gasto y empleo público, y facilitando la sindicalización a fin de facilitar el crecimiento salarial. Un tanto semejante ocurrió en Europa después de la II Guerra Mundial, cuando las economías europeas estaban en recesión. Ésta dejó de existir a base de un enorme aumento del gasto público, facilitado por el plan Marshall. Y hoy, cuando la economía española se está deteriorando, el gobierno Rajoy y el gobierno Mas están recortando el único sector –el sector público- que podría estimular la economía, pues el sector privado esta paralizado debido a su enorme endeudamiento (endeudamiento, por cierto, causado en gran parte por la disminución de la capacidad adquisitiva de la población, resultado de la reducción de los salarios y aumento del desempleo). Tales intervenciones son profundamente erróneas, y se están desarrollando porque permiten alcanzar los objetivos que las fuerzas conservadoras y neoliberales (que tales partidos gobernantes representan) han deseado siempre, a saber, el debilitamiento y privatización del Estado del Bienestar y la reducción de los salarios, debilitando a los sindicatos. Y lo están consiguiendo a base de haber transmitido, a través de los medios de información y persuasión públicos y privados que las fuerzas conservadoras y neoliberales controlan, y que son la gran mayoría, el mensaje de que no hay alternativas a las políticas altamente impopulares que están desarrollando.

No es cierto que no haya alternativas
Pero es fácil de demostrar que sí que hay alternativas. Por cada recorte de gasto público que tales gobiernos están realizando a fin de conseguir mayores ingresos al Estado, se pueden mostrar otras medidas que podrían haber incrementado tales ingresos al Estado en cantidades similares o incluso superiores a las que han conseguido a base de recortes. Por ejemplo, en lugar del recorte de 6.000 millones de euros en sanidad pública llevados a cabo por los gobiernos Rajoy y Mas, se podrían haber conseguido 5.600 millones revertiendo la bajada del impuesto de sociedades (que tanto el PP como CiU aprobaron) de las empresas que facturan más de 150 millones de euros al año (y que representan un 0,12% de todas las empresas españolas). O en lugar de reducir las pensiones para conseguir 1.200 millones, se podrían haber conseguido 2.100 millones manteniendo el impuesto sobre el patrimonio, o 2.552 millones eliminando la bajada de impuestos de sucesiones. O en lugar de recortar 600 millones de euros para los servicios de dependencia, se podría reducir el subsidio a la Iglesia católica (aprobado por el PP y CiU) para enseñar clases de religión en las escuelas públicas. Y así, un largo etcétera.
 
En realidad, el Estado español, tanto central como autonómico, podría conseguir fácilmente más de 120.000 millones de euros, no sólo corrigiendo el fraude fiscal (que está altamente concentrado en las grandes fortunas, en las grandes empresas y en la banca) obteniendo 66.000 millones de euros, sino también corrigiendo la enorme regresividad en las políticas fiscales. No es por casualidad que los países de la Eurozona que están atravesando mayores dificultades, con déficits públicos mayores (Grecia, Portugal, España e Irlanda) hayan tenido todos ellos dictaduras o sistemas profundamente conservadores que determinaron Estados pobres, con escasa conciencia social (que explica el escaso desarrollo de sus Estados del Bienestar) y poco redistributivos (ver mi artículo “El mantenimiento o desmantelamiento del Estado del Bienestar” en www.vnavarro.org). Éstas son las causas de sus crisis, puesto que la gran influencia que las fuerzas conservadoras han continuado teniendo sobre sus Estados no han permitido cambiar sustancialmente tal situación. España y Catalunya, 34 años después de reinstaurar la democracia, continúan estando a la cola de la Europa Social (su gasto público social por habitante es de los más bajos de la UE-15). De ahí la urgencia de que haya una respuesta conjunta en todos estos países frente al ataque frontal al bienestar de su ciudadanía.

Las medidas antidemocráticas que se están imponiendo
Tales políticas de austeridad están siendo apoyadas por las fuerzas conservadoras y neoliberales que dominan el sistema de gobierno de la UE, y que están construyendo esta Europa y esta España (incluyendo Catalunya), a espaldas de los distintos pueblos y naciones que la constituyen. Las políticas públicas que tanto el gobierno Rajoy como el gobierno Mas están llevando a cabo son medidas que no tienen ningún mandato popular. Es, por lo tanto, un ataque a la democracia española que merece una respuesta contundente. Se están implementando medidas que afectan a la calidad de vida de la ciudadanía, sin que la mayoría de la población (incluso aquella que les votó) hubieran aprobado tales políticas, ya que ninguna de ellas estaba en su programa electoral. Mientras, las ayudas del Estado a la banca, que fue la que originó la crisis con sus comportamientos especulativos, han alcanzado una cifra enorme, equivalente  casi al 10% del PIB, sin que ninguna ayuda se haya proveído a las clases populares, que han sido víctimas de tales comportamientos. Hoy en España, incluyendo Catalunya, el ciudadano que no está indignado es porque no conoce lo que está pasando en su país. Nunca antes se había hecho tanto para tan pocos a costa de la gran mayoría de la población.
 
Dos últimas observaciones. Hay un enfado generalizado en España y en Catalunya, resultado de las políticas que se están realizando, sin que exista ningún mandato electoral para ello. Y existe también un agotamiento que está conduciendo a una rendición, expandiéndose la percepción de que las movilizaciones y la agitación social no sirven para nada. Eso no es cierto. La constante manipulación de nuestra historia ha hecho que se haya olvidado que, mientras el dictador Franco murió en la cama, la dictadura murió en la calle. De 1974 a 1978, España fue el país que proporcionalmente tuvo mayor número de huelgas y manifestaciones populares que haya habido en Europa en la segunda mitad del siglo XX. Tal agitación social fue lo que determinó la Transición de la dictadura a la democracia. Ahora bien, consecuencia del enorme dominio que las fuerzas conservadoras todavía mantenían sobre el aparato del Estado, tal democracia tiene enormes limitaciones. De ahí que alcanzar una segunda Transición ahora, pasando de tal democracia limitada a una democracia real, en la que la ciudadanía sea la que configure las políticas públicas del Estado, requerirá también una enorme agitación.
 
La otra observación es que hace unas semanas, en Barcelona, un millón y medio de personas salieron a la calle, manifestación que ha tenido un enorme impacto a lo largo del territorio español. Ello es un ejemplo que cuando la gente sale a la calle en protesta pueden tener un gran impacto. No hay duda de que una huelga general con la participación de millones de españoles que coincida con movilizaciones y huelgas generales en otros países de la Eurozona, mostrando un gran hartazgo y protesta contra las políticas públicas llevadas a cabo por los establishments español y catalán, así como por el establishment europeo (que las ha apoyado), tendrá un gran efecto, que no puede ignorarse, pues derrumba todo el argumentarlo que utilizan tales establishments, cuando se presentan como los portavoces del deseo popular. Y en España, tales movilizaciones exigiendo que se reviertan tales políticas que carecen del apoyo popular, son continuadoras de las movilizaciones anteriores que ocurrieron tanto durante la dictadura (que forzaron su fin), como después, durante el periodo democrático (que determinaron una expansión de los derechos civiles, laborales y sociales) y que hoy deben continuarse cuando no sólo tales derechos, sino la propia existencia de la democracia (ya en sí, excesivamente limitada en nuestro país) se está violando. En realidad, la reducción de aquellos derechos es consecuencia directa de la eliminación de la democracia, mediante la aplicación de medidas carentes de mandato popular.

viernes, 26 de octubre de 2012

SOBRE LA EXPLOTACIÓN INFANTIL EN EL MUNDO...

Esclavitud infantil en el mundo: la connivencia de Zara, Nintendo y algunos ejemplos más
La principal marca del grupo Inditex se afianza como la más valorada, pero sus prendas son confeccionadas por personas explotadas y el algodón que utilizan es recogido por niños. La firma ignora el boicot de empresas a la industria algodonera de Uzbekistán
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Anti-Slavery International también ha lanzado una campaña contra la recogida infantil de algodón en Uzbekistán
ForumLibertas.com
Zara, la principal marca del grupo Inditex, es la más valorada del 2012, según la clasificación elaborada por la consultora Interbrand, que la sitúa en el puesto 37 en el ranking de las 100 marcas más valiosas del mundo.

De hecho, la cadena de moda ha subido un 18% su valor de marca, gracias a un ‘admirado’ modelo de negocio que mantiene contentos a los clientes, a pesar de la crisis económica global.

“Zara continúa mejorando su envidiable sistema de logística que le permite a los directores de tienda comunicarse directamente con los diseñadores administrándoles información muy valiosa acerca de lo que mejor se vende”, destaca el informe de Interbrand.

Sin embargo, la otra cara de la moneda de este éxito y ‘admirado’ modelo de negocio muestra una realidad menos brillante. Según informa Ecologismo.com, las prendas de vestir que se venden en las tiendas de Zara, en gran medida, están confeccionadas por personas explotadas y el algodón que utilizan es recogido por niños.

En ese sentido, la industria de la confección que recurre a estas prácticas “ya ha sido acusada de explotación en los talleres donde adolescentes esclavas trabajan por una mísera paga”, afirman en esta web.

‘No’ al boicot

Además, la explotación no sólo se da en la confección de las prendas, esta situación en muchos casos comienza antes, en el acto mismo de recogida del algodón.

Cada año, en septiembre, las escuelas de Uzbekistán se paralizan porque alrededor de un millón de niños tienen que dedicarse a recoger algodón, denuncia Ecologismo.com. El trabajo se realiza en condiciones muy duras, donde los niños son sometidos a un gran agotamiento y sufren con frecuencia golpes de calor.

Para denunciar esta situación, más de 60 importantes empresas del sector textil, como Gucci y Wal-Mart, están efectuando un boicot a la industria del algodón de Uzbekistán, hasta que el Gobierno del país detenga la explotación infantil.

Pero, ante esta medida, Zara prefiere mirar hacia otro lado y rechaza unirse al boicot, por lo que sus prendas siguen siendo confeccionadas no sólo por personas explotadas, sino que también el algodón que utilizan proviene de la esclavitud infantil.

Por su parte, la organización WalkFree, dedicada a abolir la esclavitud moderna, está realizando una recogida de firmas para que Zara se una al boicot del algodón de Uzbekistán. El objetivo es conseguir 100.000 firmas, que serán entregadas al consejero delegado de Zara, Pablo Isla, en A Coruña.

Cabe recordar que en agosto de 2011 el Ministerio de Trabajo de Brasil expedientó, con hasta 52 actas de infracción de las normas laborales, a Zara por un escándalo de esclavitud en Sao Paulo tras inspeccionar dos talleres que vendían a una proveedora de la multinacional española ropa fabricada con mano de obra en “condiciones de esclavitud”.

En noviembre del mismo año, un semanario portugués también denunciaba que una empresa contratada por Zara usaba a niños para coser los zapatos que fabricaba una empresa subcontratada por la cadena de Inditex.

Nintendo, otro oscuro ejemplo

Las condiciones de práctica esclavitud en que trabajan los niños de Uzbekistán para recoger algodón no son, por desgracia, un único ejemplo de esclavitud infantil. Desde la misma Ecologismo.com se denuncia también que Nintendo utiliza minerales extraídos por esclavos.

En este caso se basan en los datos aportados por la organización WalkFree, quien advierte de que entre quienes recogen esos minerales en condiciones de esclavitud se encuentran muchos niños.

En el Congo, por ejemplo, la extracción de minerales como el coltán mueve todo tipo de violencia: guerrillas, genocidios, violaciones y muchas situaciones miserables se relacionan con el negocio de los minerales.

Es por esto que muchas empresas fabricantes de tecnologías, han adoptado la medida de no utilizar los llamados “minerales conflictivos”, aunque entre esas empresas no se encuentra Nintendo, que ha ocupado el último lugar en un informe elaborado por el grupo anti-genocidio Enough Project, ya que no se ha sumado a estas campañas, como lo han hecho HP, Microsoft o Apple.

Es por esto que la organización WalkFree está lanzando una campaña para decirle a Nintendo que la esclavitud no es un juego.

Los ‘restaveks’

Entre otros ejemplos de esclavitud infantil denunciados en este caso por Solidaridad.net hay que resaltar los que se dan en Haití, con los ‘restaveks’, o niños que trabajan en condiciones lamentables.

En algunos casos su jornada empieza a las 4 de la mañana. Se levantan antes que el resto de miembros de la casa. Se encargan de vaciar los orinales y limpiar el suelo. Llenan varios cubos de agua usando la bomba en la calle y los cargan hasta el domicilio.

Cuando amanece, preparan el café y calientan el aceite para preparar el desayuno para la familia, aunque no es su familia. Cada día están cargados de tareas del hogar, desde que se levantan en la mañana hasta que se acuestan. Y no llegan a los 10 años de edad.

El término ‘restaveks’ se utilizaba para nombrar a los niños que iban a vivir a las ciudades con parientes ricos, para que recibieran educación, sistema que se ha deteriorado en los últimos años.

Diversos organismos internacionales han denunciado que unos doscientos veinticinco mil niños trabajan como ‘restaveks’, un empleo generalizado que persiste en Haití. Tras el terremoto de enero 2010, se ha convertido en una forma de trata interna y de esclavitud moderna.

Además de jornadas de trabajo de hasta 14 horas, estos niños con frecuencia son víctimas de abuso físico, sexual y verbal, e inclusive preparan la comida pero comen las sobras.

Y los que se dejan la vida en minas de oro

Otra información publicada en Solidaridad.net nos advertía en mayo de este año de que desde marzo de 2010 habían muerto alrededor de 400 niños en las minas de oro de Zamfara, estado federal del norte de Nigeria.

La organización humanitaria estadounidense Human Rights Watch (HRW) publicó un informe donde se detallaban los casos de niños fallecidos por esta práctica esclavista.

Además de los muertos, precisaba esta organización, son miles los niños que contraen graves enfermedades, algunas de las cuales llevarán con los años a minusvalías irreversibles o a la muerte.

Los casos de muerte se deben a la contaminación por envenenamiento de plomo, tanto para los niños que trabajan en las minas como para aquellos que viven en las aldeas al lado de los yacimientos.

HRW ha pedido al Gobierno nigeriano que actúe inmediatamente y adopte acciones concretas para garantizar el derecho a la salud de los niños.

miércoles, 24 de octubre de 2012

MIRATE ESTE VÍDEO. LA CHICA COLGÓ UN VIDEO HACE TIEMPO EN EL QUE DENUNCIABA GRAVE CORRUPCIÓN EN LA SANIDAD PÚBLICA CATALANA... ESTA ES LA CONTINUACIÓN DE LA PELÍCULA. MUY MUY INTERESANTE


Ni ACCIONA Ni AGBAR, ATLL LA VOLEM PÚBLICA ... Jaume Delclós i Ayats

Ni ACCIONA Ni AGBAR, ATLL LA VOLEM PÚBLICA
L’actual croada del Govern de la Generalitat contra els serveis públics de Catalunya, amb els seus aliats i el silenci de molts altres, aquests dies està arribant al seu punt àlgid amb la publicació de la valoració de les ofertes liderades per dues empreses privades: ACCIONA (Controlada per capital espanyol) i AGBAR (controlada per capital francès). La incongruència del Govern de Catalunya arriba a nivells insospitats.

En un moment on la seva única proposta es la de demanar les necessàries estructures d’estat de Catalunya, mentre promouen l’amnèsia col•lectiva en les retallades de drets i serveis socials i col•lectius més dràstiques de la democràcia, les poques estructures estratègiques que disposa el país sota control democràtic es volen mal vendre i deixar perdre.

Tenir estructures d’estat serien aquelles que garanteixin els drets i els serveis socials bàsics, que aquest Govern ha desmantellat, seria controlar i gestionar aquells sectors estratègics, com l’aigua, entre moltes altres qüestions que aquest Govern té al punt de mira per a desmuntar-los. Gestionar l’aigua i exercir el seu control és un dels pilars bàsics en la construcció d’un estat democràtic, on la gent està per davant dels interessos econòmics i de les polítiques neoliberals. Com bé sabem, l’aigua és vida. El camí és seguir ampliant el control democràtic i la transparència de gestió dels serveis públics d’aigua. Ara, privatitzar? Les condicions per concessionar ATLL són: pagar d’entrada 300M€, 700M€ en els pròxims 50 anys i una inversió de 132M€. A qui es vol prendre el pèl? ATLL abasteix a 5 milions de catalans i catalanes. Està valorada en més 1400M€ (memòria ATLL 2010). Té un deute de 700M€. En els últims 20 anys s’ha invertit més de 1800M€. Qui pagarà aquestes inversions? Com sempre, el Poble de Catalunya. Insisteixo, a qui volen prendre el pèl? Volen impulsar estructures d’estat on un ciutadà francès tingui més poder de decisió que qualsevol ciutadà català? Com passa amb la gestió d’Aigües de Barcelona filial de Transnacional francesa SUEZ. Que els interessos del capital espanyol o francès s’anteposi als interessos del Poble de Catalunya? Aquest és l’estat que volen construir? Aquest no és l’estat que volem construir.

Sanejar econòmicament ATLL és una qüestió de voluntat política. A dia d’avui podríem tenir tindríem ATLL sanejada si l’actual govern no hagués impulsat polítiques que afavoreixen les classes altres, com l’eliminat l’impost de successions, vendre’s ATLL a preu de “saldo” el patrimoni dels catalans i les catalanes que les classes populars han pagat. ATLL pública, gestionada i controlada amb participació i control del poble de Catalunya, podria contribuir a les estructures d’estat, fent de Catalunya un país pioner. L’actual camí de privatització i venda del patrimoni de Catalunya ens fa anar enrere com a Poble i com a País.

PROGRAMA RAVAL'S (ORDENAT PER DIES...)

Programa completo del festival cultural "RAVAL'S-2012"

lunes, 22 de octubre de 2012

PIDO DISCULPAS...

por un error al querer editar mejor las entradas (intercalando espacios entre los párrafos) algunos comentarios a esas entradas han quedado borrados.
Pido disculpas por mi torpeza.

miércoles, 17 de octubre de 2012

"Los pobres niños del Raval"... Javier Alegría



Ayer circuló por toda la prensa la noticia de una nueva edicicón de la "Tapa Solidaria" . La cosa consiste en que Ferrán Adriá y otros 50 empresarios de hostelería de la ciudad pondrán a la venta "tapas" con la particularidad de que una parte de lo recaudado por cada tapa se destinará a "Los niños del Raval" vía Casal dels Infants del Raval (en esta noticia el Casal siempre vuelve a tener como "apellido" el de "Infants del Raval".

Es decir, toda la ciudad ha recibido la noticia de que El Casal dels Infants y un grupo de empresarios colaborarán para que "los pobres niños del Raval" estén mejor atendidos.
Curiosamente hoy mismo estaba invitado a una comida tertulia en la sede de otra entidad dedicada a "mejorar las condiciones de vida de los niños del Raval" y durante la tertulia, como era de esperar, salió el tema de la densa red de entidades dedicadas a esta tarea en el Raval.
Ni yo sé cuantas entidades hay en el Raval "cuidando de los niños del Raval" y cuanta gente cobra un sueldo "cuidando de los niños del Raval".
Quizá la gente no vinculada al Raval desconozca que en este barrio, durante los veinte años que ha durado el proceso de transfomación urbanística (PERI) iniciado a primeros de los 90, miles de familias residentes se desplazaron a otros barrios. Eran los hijos de los hoy "yayos" del barrio.
Esta gente formó sus familias en otros lugares de la ciudad y fueron sustituidos por inmigrantes que llegaron de todo el mundo. Estos inmigrantes son hoy la generación de padres y madres del Raval y sus hijos están mayoritariamente muy bien atendidos. Por supuesto que la pobreza hace que haya algún caso de niño desatendido, pero el número y porcentaje son similares a otras zonas de la ciudad o incluso menor. (Sí, incluso menor, porque estos padres inmigrantes son en un alto porcentaje de religión musulmana y las mujeres/madres dedican una atención muy cercana a sus hijos).
Para más coincidencia, hace tres días alguien tuvo el atrevimiento de permitirme un encuentro con estudiantes de secundaria de un instituto del Raval (Obviaré el motivo).
En dicho encuentro, algunos de los chicos comentaron que hoy en día, cuando un joven dice que vive en el Raval le tuercen el gesto. Como si vivir en el Raval fuera un estigma que les pone dificultades extra en el medio social de la ciudad.
Juntando todo esto, no puedo dejar de preguntarme quién se beneficia de quién en este esquema "asistencial a los jóvenes del Raval".
Las entidades que se cuidan de los jóvenes se disputan las subvenciones, tienen "responsabilidades empresariales" para con sus decenas de trabajadores y en algunos casos, como el del Casal dels Infants manejan presupuestos similares a los de empresas de tamaño medio.
Estas entidades tienen sus objetivos: en unos casos empresariales, (hablo de empresas que afrontan procesos de expansión a otros barrios e incluso otras ciudades) , y en otros casos objetivos tan respetables como cuestionables (educar a los niños en sus valores cristianos, por ejemplo). Con el loable fin de "ingresar" lo que necesitan para conseguir sus objetivos, todas estas entidades deben publicitar convenientemente "lo necesario y valioso de su tarea" y al hacerlo, contribuyen a estigmatizar a jóvenes del Raval que hoy no tienen nada que ver con aquellos hijos de las cientos de prostitutas que se movían por las calles del Raval de los años 80 y anteriores.
Dicho de otro modo, con una mano ayudan y con otra estigmatizan a los niños y al barrio.
Un esquema más que cuestionable...
En mi opinión, por supuesto.

El Rey desnudo

Tanto en Euzkadi como en Catalunya la política ha venido siendo encuadrada de acuerdo a dos ejes diferenciadores: el de nacionalistas/no nacionalistas y el de izquierdas/derechas.

Cuando Artur Mas llegó al poder hace dos años, pese a que su formación es nacionalista, no dudó en aliarse con el PP, que es anti-nacionalista, para comenzar a poner en marcha una política de derechas. Empezó por eliminar el impuesto de sucesiones, beneficiando sobre todo a las clases más pudientes, siguió por poner al frente de la sanidad catalana a quien hasta ese momento había presidido la patronal de los hospitales privados y continuó por aplicar los recortes más severos al estado del bienestar... bastante antes de que llegara al gobierno central el PP de Rajoy.

Año y medio después, en la primavera y principio del pasado verano, cerca de un millón de personas se manifestaba contra esa política en las calles de Barcelona, de las otras capitales de provincia y de las principales ciudades de Catalunya. Su gobierno de derechas, con políticas de derechas y apoyado por el PP, a quien Artur Mas «perdonó» las innumerables afrentas al catalanismo (en el tema del Estatut, los papeles de Salamanca, etc.) se vió entonces tan cuestionado como lo está ahora mismo el gobierno central del PP. Todo esto antes del verano.

Pero llegó el 11 de septiembre, la Diada y la histórica manifestación del millón de personas (no vamos a entrar en discusiones por unos miles más o menos) tras la pancarta independentista.Y todo cambió. La masiva presencia de ciudadanos ha impresionado tanto a la clase política catalana que después de ese día nadie quiere aparecer demasiado alejado del espíritu independentista. Nadie excepto el PP, por supuesto. Artur Mas, que no es President de la Generalitat porque le haya tocado en una tómbola sino por su habilidad como político, ha visto ahora allanado su camino. Disuelve el Parlament, convoca elecciones anticipadas y lanza una proclama en favor de la autodeterminación para centrar el debate en los términos que más le convienen.

En unas pocas semanas, lo que era un clamor popular contra los recortes se ha convertido en un clamor por el derecho a decidir. Sus enemigos políticos están descolocados.

El principal, el PSC arrastra la ya famosa «herencia», la crisis interna y una deficiente y equívoca ubicación frente al independentismo. Pero no puede estar en contra del derecho de los pueblos a decidir. ERC con una trayectoria inequívoca en el terreno del independentismo, también debe sumarse a la propuesta, pero sufrirá electorlamente porque CiU le ha «comido» una gran parte de su espacio político. ICV-EUiA no puede oponerse a una propuesta que se formula como el derecho del pueblo a decidir su futuro, pero se verá obligado a competir en «campo ajeno», su eje natural no es el del nacionalismo sino el de las derechas y las izquierdas. Y al PP, el aliado de Artur Mas hasta antes del verano, no le va mal cosechar los votos anti-nacionalistas de Catalunya.

En resumen, una jugada genial que deberá recordarse en los anales de la política como la muestra de una habilidad extraordinaria que puede convertir a Artur Mas en el primer presidente que salga reforzado tras unas elecciones en medio de la crisis.

Catalunya nunca ha votado de manera masiva al PP, más bien al contrario, incluso en las últimas elecciones en las que el PP arrasó en casi todo el resto del estado. Una vez en el poder, las medidas del gobierno de Rajoy son, para la mayoría de la ciudadanía, un auténtico escarnio y cualquier propuesta de alejarse de semejantes personajes son bien recibidas por el pueblo. Ese caldo de cultivo facilitó que el hecho histórico del 11-S se diera este año y no en años anteriores.

El pueblo de Catalunya, como el de Euzkadi, como el de todas partes, reclama su derecho a decidir, un derecho que esta democracia pactada tras la dictadura no permite más que en un goteo mínimo que apenas deja al ciudadano intervenir en su propio futuro. Pero ya puestos a decidir sobre nuestro futuro, los ciudadanos de Catalunya también queremos decidir sobre otras cuestiones: por ejemplo decidir sobre si queremos o no que se sigan aplicando las políticas de austeridad y recorte del estado del bienestar, o decidir sobre si queremos priorizar o no el rescate a los bancos. Pero ese derecho a decidir ni se plantea. En tres décadas los barceloneses solo hemos podido participar en una especie de referendum, el de la Diagonal, y fue tan lamentable como todos recordamos.

Bienvenidas sean las elecciones. Bienvenido el nuevo espíritu de nuestros políticos dispuestos a escuchar la voz del pueblo en la calle. Ahora solo queda que nos dejen decidir también sobre otras cuestiones. Pero claro, como en la fábula del rey desnudo, nadie querrá alzar su voz discrepante para recordar que también fueron cientos de miles de personas las que clamaron contra los recortes. Nosotros lo hacemos. Esperemos que nadie nos castigue por ello.