Periódico "El Raval"

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lunes, 4 de junio de 2012

¿QUÉ PASARÍA SI ESPAÑA SALIERA DEL EURO? ... Esta es una interesante especulación que Roberto Marco colgó en facebook.

En el caso de que España saliese del euro, ¿cómo sería ese proceso? Una aclaración muy importante: no soy economista, tan sólo un ciudadano interesado por comprender lo que ocurre a mi alrededor. Os ruego añadáis en los comentarios vuestras críticas y correcciones. 1.- ¿Cómo se anunciaría la salida del euro? El gobierno lo anunciaría de manera repentina. No hay otra opción. Si el gobierno lo anunciase “con antelación”, todo el mundo trataría de transferir su dinero a cuentas en el extranjero (porque, después de una devaluación, los euros depositados en una cuenta alemana valdrían más que los euros depositados en un banco español). Esa fuga masiva de capitales provocaría el colapso inmediato de nuestro sistema financiero. Es triste decirlo así, pero por definición, el gobierno tendría que negar que España saldrá del euro hasta anunciarlo por sorpresa. Con toda seguridad, el anuncio se haría un sábado por la mañana: eso daría dos días a las instituciones financieras para realizar las actualizaciones más urgentes en sus sistemas. 2.- ¿Salir del euro implica salir de la Unión Europea? En principio, no. De hecho, sólo 17 de los 27 países de la UE comparten moneda. En términos legales, la cosa no está tan clara. El Tratado de Lisboa contempla la posibilidad de que un país abandone la UE, pero no hay ninguna ley que regule la salida del euro (¡a ningún político se le ocurrió la posibilidad de que un país decidiese abandonar la moneda única!). 3.- ¿Es la primera vez que se rompe una unión monetaria? No. La República Checa y Eslovaquia compartieron moneda hasta 1993. Catorce de las repúblicas que formaban la Unión Soviética crearon sus propias divisas después del colapso del rublo en 1991/2. Existen muchos más ejemplos: durante el siglo XX, 69 países salieron de uniones monetarias. Me parece importante recordar esto: el euro no es “un fin en sí mismo”. El euro es un instrumento que se creó con la esperanza de mejorar las economías de los países europeos y reforzar nuestro sentimiento de unidad. 4.- ¿Qué beneficios tendría para España salir del euro? La posibilidad de devaluar nuestra nueva moneda con respecto al “euro alemán”. Al devaluar la moneda, nuestras exportaciones serían mucho más baratas y como la mayoría de ellas van hacia la UE, aumentaríamos nuestra competitividad frente a Francia y Alemania de manera instánea. Para los turistas extranjeros, también sería mucho más barato viajar a España. ¿Os acordáis de la crisis de los años 90? ¿Qué hicimos para recuperarnos? Devaluar la peseta frente al marco alemán dos veces en 1992, otra en 1993 y una última vez en 1995. Recuperar el control sobre la política monetaria. Es decir, podríamos decidir qué niveles de inflación y tipos de interes son los más convenientes para nuestra economía. El problema de la política monetaria común es el siguiente: lo que le conviene a la economía alemana (con el desempleo en mínimos históricos) es muy diferente a lo que necesita la economía española (con el desempleo en máximos históricos). La posibilidad de emitir deuda en una moneda que podamos controlar. Disponer de un “cortafuegos propio” contra ataques especulativos. Hasta ahora, ante un ataque especulativo, dependemos de la voluntad del BCE. Salir del euro también supondría muchísimas desventajas: las importaciones serían más caras, el comercio con el exterior sería más complicado (porque las empresas tendrían que preveer las fluctuaciones entre las divisas), habría que decidir qué hacemos con toda la deuda que hemos emitido en euros y se generarían tensiones entre países que, posiblemente, debilitarían la unión política de Europa. 5.- ¿Qué pasaría después de ese anuncio? El gobierno prohibiría temporalmente la transferencia de dinero al extrajero. También limitaría la cantidad de dinero que cada persona puede sacar del banco (a esto se le llama “corralito”). Además, la nueva moneda (vamos a llamarle “peseta”), se devaluaría con respecto al “euro alemán”. Por eso, quienes hubiesen conseguido sacar sus euros fuera de España antes del anuncio, saldrían ganando. 6.- ¿Los billetes de euro serían inmediatamente reemplazados por billetes en pesetas? No. El Banco de España necesitaría algunos meses para imprimir billetes en pesetas y reemplazarlos por los billetes de euro que ahora están en circulación. Mientras tanto, existe una solución temporal: poner un sello a todos los billetes guardados en los bancos de nuestro país. Así, los “euros españoles” se distinguirían de los “euros alemanes”. Los ciudadanos también estaríamos obligados a llevar los billetes “que tenemos en casa” al banco para que les pusiesen el sello. El gobierno anunciaría una ley que diría: “los billetes no sellados, no son de curso legal en España”. Quienes pagen (o acepten pagos) en billetes sin sellar, estarán comentiendo un delito. Una vez se imprimieran las nuevas pesetas, esos billetes se irían introduciendo poco a poco en circulación (igual que hicimos cuando pasamos de la peseta al euro). La conversión a la nueva moneda sería mucho más sencilla que en otros precedentes históricos, pues ahora, la mayor parte del dinero guardado en los bancos sólo existe en forma electrónica. 7.- ¿Qué hacemos con la deuda que hemos emitido en euros? Desde 1999, emitimos nuestra deuda pública en euros. Después de la devaluación, el Estado no podría pagar sus deudas a los bancos de los países que siguieran en el euro. Inevitablemente, tendría que “renegociar” la deuda y pagar menos de lo debido. Esto se conoce como “default”. Afortundamente, el 90% de la deuda pubĺica española con el extranjero se emitió bajo “legislación local”, es decir, los posibles conflictos entre deudores y acreedores, deben resolverse ante tribunales españoles. Las empresas privadas (y especialmente los bancos) también deberían renegociar sus deudas con el extranjero. 8.- ¿Quienes serían los mayores perjudicados? Los ahorradores españoles: porque los ahorros perderían gran parte de su valor debido a la devaluación. Los bancos alemanes, franceses y británicos: porque perderían mucho dinero debido al “default”. Probablemente esos bancos deberían ser rescatados por sus contribuyentes (lo que generaría importantes tensiones políticas entre los países de la UE). 9.- ¿Qué tal les ha ido a otros países que hicieron “default” en su deuda y devaluaron su moneda? Durante la crisis asiática de 1997, Indonesia, Corea del Sur y Tailandia hicieron “defaults” en sus deudas y devaluaron sus monedas. A pesar de una fuerte contracción de sus economías en los meses posteriores, recuperaron sus niveles pre-crisis en menos de dos años. Y han continuado creciendo desde entonces. Lo mismo puede decirse de Argentina. Después de eliminar la convertibilidad con el dólar, hacer “default” y devaluar el peso, la economía argentina ha crecido más rápido que la brasileña durante la última década (sí, sí, estáis leyendo bien). 10.- ¿Creéis que España volverá a la peseta? ¿Seguiremos en el euro? ¿Cuáles son vuestras razones?

NO HAY UNA CRISIS...HAY DOS!!

Cuando empezó a hablarse de la crisis económica ya advertíamos en un editorial que, bajo los preocupantes datos econonómicos, se escondía un problema aún mayor: una crisis de valores.
Durante años, mientras los pisos subían de precio escandalosamente y los ciudadanos se veían abocados a hipotecarse para toda la vida si querían acceder a una vivienda, denunciábamos que la burbuja inmobiliaria estaba ocultando el avance de una ideología peligrosa, una especie de religión en la que se rendía culto al dios dinero, el mercado era su profeta y los valores quedaban arrinconados por el afán enloquecido de riqueza.
Lo que está llegando después es la consecuencia lógica de ese proceso. Tras años de especulación, los mercados han absorvido un gran porcentaje del dinero de los particulares atrapándolos en hipotecas desproporcionadas que les van a obligar a dedicar una parte de sus ingresos presentes y futuros a pagar sus deudas con los bancos. Pero no contentos con eso, los mercados han puesto su mirada en los fondos que los ciudadanos tienen en la «caja común», en los fondos públicos que se agrupan para financiar el estado. Ahora estamos viviendo un proceso en el que esos fondos comunes que deberían dedicarse a educación, sanidad, infraestructuras y servicios, son reclamados para pagar intereses abusivos que solo se explican porque unas determinadas agencias -la mayoría de las cuales están en la trastienda mafiosa de quienes desencadenaron esta crisis- así lo determinan.
Dicho con otras palabras: primero han dejado a la mitad de los ciudadanos del país hipotecados y sin un euro y ahora van a por los fondos del estado.
Pero todo este proceso, que ya dura dos décadas, ha ido acompañado del avance necesario de esa ideología del enriquecimiento. La «ética de los mercados» que justifica casi cualquier comportamiento en aras del enriquecimiento rápido explica los casos del tipo Urdangarín, los desastres evidentes del litoral mediterráneo, las locuras de los «poceros» que se han repartido por todo el país, los casos de corrupción al estilo «caso Palau/Millet» de una gran cantidad de municipios, etc, etc. En los últimos veinte años, mientras el ciudadano veía como el acceso a la vivienda era más que un derecho un privilegio, este panorama especulativo iba creciendo y corrompiendo todo a su paso. El reciente caso del presidente del Consejo General del Poder Judicial es una muestra cargada de simbolismo de hasta dónde ha llegado la degradación moral del país cuando incluso los encargados de velar por el cumplimiento de las normas se aplican a ellos mismos unas normas totalmente carentes de ética.
La reacción del 15M es coherente con este panorama. No solo se denuncian los desastres de gestión económica. Se denuncia sobre todo la falta de valores éticos de quienes han estado y pretenden seguir estando en el timón de la sociedad. El 15M denuncia a políticos y banqueros, a jueces y policías, a las agencias, a los mercados. Y no los denucian desde la reivindicación económica -como por ejemplo lo hacen los sindicatos reclamando mejores condiciones laborales o de salario- los denuncian desde la ética, desde los valores. Sus formas y mensajes son eso: denuncias éticas señalando a quienes han protagonizado o permitido este proceso que bien puede calificarse como la mayor estafa colectiva de la historia.
Ahora vienen años muy duros. Años en los que los mismos que generaron esta situación tratarán de seguir conduciendo el proceso llenando los medios de comunicación -mayoritrariamente controlados por ellos mismos- de cifras macroeconómicas y presentando los sacrificios como el inevitable tránsito para salir de la crisis. Pero hay dos crisis sobre el tapete social. La otra, la que muy pocos de estos indivíduos mencionan y si lo hacen es de pasada y al calor de un episodio concreto, esa debe ser resuelta por el pueblo mismo. Pero la cuestión es cómo. Desligitimados los políticos tradicionales se está a la espera de nuevos referentes. El 15M aporta la base de una nueva visión, pero faltan los líderes adecuados, las estructuras políticas que canalicen ese resurgir ético hacia una transformación profunda de la sociedad. ¿Será por la via de una verdadera «catarsis» en los partidos tradicionales? Podría ser. Pero para tener credibilidad deberían empezar por reconocer culpa y presentar propuestas valientes. Ya veremos si pueden hacer eso.