Periódico "El Raval"

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martes, 27 de enero de 2015

EL MEDICAMENTO QUE CURA LA HEPATITIS C. LO QUE DEBES SABER

El fabricante de Sovaldi ha triplicado el precio de venta que fijó el laboratorio que patentó este fármaco

Pharmasset calculó para el mercado de EE.UU un tope de 36.000 dólares por paciente y no más de un 70% para Europa. Gilead lo vende a 90.000 dólares 

Hasta 36.000 dólares por tratamiento en Estados Unidos y entre un 60 y un 70% como máximo para el mercado europeo. Este es el precio que recomendaba para el Sovaldi, medicamento que ha desatado la polémica entre los afectados por la hepatitis C y el Gobierno, el laboratorio que patentó el fármaco, Pharmasset.


En un documento enviado al regulador americano (SEC) en diciembre de 2011, Pharmasset fijaba ese precio para el Sovaldi, el fármaco que ha desatado la polémica en España y que ha puesto en pie de guerra contra el Gobierno a los afectados por esta enfermedad.
Según el laboratorio que desarrolló el producto, en Europa un tratamiento de 12 semanas no debería costar más del 70% de esos 36.000 dólares fijados para el mercado americano, es decir, unos 25.000 dólares por tratamiento, alrededor de 20.000 euros.
Como es conocido, Pharmasset fue adquirido poco después por un total de 11.000 millones de dólares  por Gilead, un laboratorio cuyo accionariado está formado por fondos de capital riesgo y fondos de pensiones americanos, fundamentalmente especulativos.
El siguiente paso es que cuando en 2013 en Estados Unidos y en enero de 2014 en Europa las agencias de Sanidad aprobaron la comercialización de este medicamento, Gilead fijó un precio que el triple del recomendado por el laboratorio que desarrolló el medicamento.
En efecto, en Estados Unidos cada tratamiento se está vendiendo a 80.000 y 90.000 dólares, frente a esos 36.000 recomendados por Pharmasset. Tanto es así, que el Senado estadounidense ha iniciado una investigación para determinar bajo qué criterios este laboratorio fijó un precio tan elevado (en Estados Unidos el precio no lo fija el Gobierno, como en Europa, sino el laboratorio).

 

Europa

En nuestro continente ha pasado algo parecido. De los 20.000 euros recomendados por el descubridor del fármaco, Gilead lo está vendiendo a 60.000 euros por tratamiento. En España, el ministerio de Sanidad ha evitado durante meses de duras negociaciones que se llegara a ese precio, logrando una tasa más baja, más cercana a los 20.000 euros por tratamiento.
Además,  el  coste de desarrollar el Sovaldi quedó fijado por Pharmasset en poco más de 62 millones de dólares, mientras que Gilead ya ha ingresado sólo en los primeros nueve meses de 2014 más de 8.500 millones. A este ritmo, sólo con lo facturado por el Sovaldi en 2014 recuperará lo que pagó por todo Pharmasset en 2011, 11.000 millones de dólares.

 

“Codicia”, según los médicos

Mientras la Plataforma de Afectados por la Hepatitis C continua su cruzada contra el Gobierno para exigirle que garantice el dinero necesario para que el Sovaldi llegue a todos, y el ministerio de Sanidad sigue elaborando el protocolo que determinará cómo y a quién se prescribirán los medicamentos de última generación.
La Organización Médica Colegial (OMC) ha acusado a los laboratorios que venden los medicamentos de última generación contra la hepatitis C, como es el caso del Sovaldi, de fijar unos precios “abusivos, codiciosos e injustos”. Según los médicos, esto podría provocar el colapso financiero del sistema sanitario del país.
El presidente de la OMC, Juan José Rodríguez Sendín, ha explicado que, además, el caso de “abuso” de los laboratorios con la hepatitis C puede abrir la puerta a que se siga este mismo mecanismo en otras enfermedades, lo que haría “saltar las alarmas” de la sanidad pública.

lunes, 19 de enero de 2015

CIUTAT MORTA (Documental completo,con subtitulos en castellano)



Ciutat Morta es la película-documental sobre lso hechos que acabaron con la muerte de Patricia Heras tras ser injustamente acusada de la muerte de un guardia urbano durante la intervención en una casa okupa.
La película se estrenó hace un año y medio, se ha proyectado en más de 150 pases y una veintena de festivales incluido el de San Sebastián, pero hasta el 17 de enero de 2015 no fue emitida en Catalunya.
¿Por qué?

1. El poder público como cómplice y encubridor de un caso de violencia y tortura policial tras las irregulares detenciones de cinco ciudadanos durante una pelea -que se saldó con un guardia urbano gravemente herido- en un antiguo teatro ocupado. Su posterior encarcelamiento habría podido ser evitado cuando el entonces alcalde Joan Clos relató tener conocimiento de un informe policial que probaría la inocencia de los detenidos. La posterior desaparición de ese informe hace evidente el necesario conocimiento e implicación del concejal de Seguridad y Movilidad Jordi Hereu (después alcalde), el ex concejal de Ciutat Vella Carles Martí, y la ex consellera de Interior, Montserrat Tura.
2. El papel de la justicia: la jueza Carmen García Martínez, del Juzgado de Instrucción Nº 18 en Barcelona envió a prisión provisional a los jóvenes Juan Pintos, Álex Cisternas y Rodrigo Lanza que habían sido claramente torturados, y les privó de libertad durante dos años, a la espera de juicio, sin llegar a esclarecerse de qué se les acusaba. La Audiencia Provincial de Barcelona condenó en enero de 2008 a los detenidos -incluyendo a Patricia Heras, que no estaba presente en el lugar de los hechos- a penas de hasta cuatro años basándose exclusivamente en los testimonios de los policías presentes. La pena fue posteriormente aumentada a cinco años en el caso del detenido Rodrigo Lanza.
3. La policía: los agentes Bakari Samyang y Victor Bayona que torturaron a los acusados la noche del 4 de febrero de 2006, fueron los mismos que declararon como testigos en contra de los acusados durante la celebración del juicio. Posteriormente fueron condenados a prisión, con penas de más de dos años, por haber torturado en dependencias policiales a un joven de Trinidad y Tobago. Los agentes, de 34 y 38 años, acaban de obtener la jubilación. Recibirán una pensión vitalicia de entre 1.600 y 1.800 euros mensuales. Durante la proyección del documental el sábado pasado en la televisión pública, la reacción de Mossos d'Esquadra en las redes sociales  fue de mofa
4. Los médicos. De todo el metraje de Ciutat Morta el papel de los médicos en el Hospital del Mar supone un indicio aterrador: la llegada de unos veinteañeros sangrando y en estado de shock, custodiados por los agentes de la policía, es recibida con indiferencia por el personal médico del hospital, que no hacen preguntas ni dan señal de alarma.
5. Los medios de comunicación: con honrosas excepciones -quizás el más claro sea el de La Directa- el caso 4F ha sido omitido de los medios catalanes. Esto ha continuado con la repercusión del documental, y ha llegado a extremos delirantes con la televisión pública catalana: TV3 desestimó la compra de la película incluso cuando fue premiada en Málaga. La presión ciudadana en las redes obligó a la cadena a asegurar que el documental se emitiría antes de que acabara 2014. Tras idas y venidas -que incluyeron la pregunta directa al director de Televisió de Catalunya sobre el retraso en emitir el documental por parte del diputado de las CUP David Fernández en sesión parlamentaria- la película ha sido emitida previa censura.
Si jueces, policía, representantes públicos, medios de comunicación y especialistas sanitarios omiten y por tanto se hacen cómplices de un caso así, ¿qué le queda a la ciudadanía?
Y entonces, el velo pegajoso que cubre la ciudad se revela. Lo que muestra, con su olor a muerte, es demasiado aterrador para ser olvidado

lunes, 12 de enero de 2015

"Ells no són Charlie" Artículo de Vicent Partal en Vilaweb



Ells no són Charlie

La massiva manifestació d’ahir a París és un consol: gent de totes les condicions socials, de qualsevol origen i fe, per damunt de les ideologies, van saber retre homenatge als periodistes de Charlie Hebdo i als policies morts en uns atacs que marcaran durant anys la vida política francesa i europea. L’escalf de la gent del carrer, la seua sinceritat republicana, hauria de servir per a infondre coratge a aquells que defensen la llibertat d’expressió i de premsa, arreu del món.

Tanmateix la utilització vergonyant dels fets per part de la classe política va posar una ombra amarga. A primera fila de la manifestació van desfilar líders polítics que no tenen dret a defensar Charlie Hebdo, després del que ells estan fent en els seus respectius països. Turquia és un dels tres països del món amb més periodistes empresonats. Què caram hi feia el seu primer ministre? Què hi feia el ministre d’afers estrangers de Putin, responsable entre altres de l’assassinat d’Anna Politkovskaia? Que hi feia la primera ministra d’Irlanda si al seu país la blasfèmia comporta presó? Què hi feia el primer ministre Netanyahu, reponsable de les accions militars que van causar l’any passat la mort de set periodistes? Què hi feia el rei Abdallah mentre Jordània condemna periodistes a quinze anys de presó per publicar articles que el critiquen? Què hi feia el fiscal general dels Estats Units mentre la seua policia arresta periodistes del Washington Post a Ferguson? Què hi feia el president palestí, que al 2013 va tancar diversos periodistes argumentant que l’insultaven? I Cameron? No va ser ell qui va amenaçar The Guardian pels papers publicats per Greenwald? I què n’hauríem de dir de Rajoy?

Un dels supervivents de la massacre, el dibuixant Bernard 'Willem' Holtrop, va dir ahir que li venien ganes de ‘vomitar’ en veure aquests personatges en la primera fila de la manifestació. 

És una reacció més que comprensible, especialment a la vista de com de ràpid, ahir mateix, els ministres de la Unió Europea han aprofitat l’emoció del moment per a plantejar noves mesures contra les llibertats civils. S’han reunit els ministres d’interior, no els de cultura. I el primer que han fet ha estat parlar de possibles mesures per a restringir la lliure circulació dels ciutadans i per censurar internet, no de com incrementar la llibertat d’expressió. Fernàndez Díaz, qui havia de ser sinó, ha arribat a exigir en el nom d’Espanya que es tornen a instaurar les fronteres dins la Unió Europea. Quina barbaritat! I què poc sorprèn que Marine Le Pen ràpidament l’haja aplaudit en públic.

Repugna, repugna molt, que aquesta gent facen ús precisament de l’assassinat d’uns llibertaris per a justificar la que em tem que serà la particular versió europea de la Patriot Act. L’esperança és que els milions de persones que ahir van defensar la llibertat a París i tots els europeus siguem conscients de l’engany interessat on uns pocs ens volen portar. I no el tolerem.

Vicent Partal
Vilaweb

"El Raval" enero 2015. Número 249

lunes, 5 de enero de 2015

"Comienza un año" Columna de psicología del periódico "El Raval"

Comienza 2015 y como cada vez que empieza un año nos hacemos propuestas de cambio. Dejar de fumar, hacer ejercicio y todas esas cosas que se suelen decir. Pero para que todos esos buenos propósitos se hagan realidad es necesario que seamos conscientes de que la mayoría de las cosas que queremos cambiar son como son por algo, por algún motivo.

Nuestro comportamiento no es una suma aleatoria de acciones sin relación las unas con las otras. Si tenemos sobrepeso es porque comemos demasiado o hacemos poco ejercicio. Pero ¿por qué comemos de más o hacemos poco ejercicio?. Dejar de fumar es una buena intención. Pero ¿por qué fumamos comprando paquetes en los que aparecen un sinfín de amenazas?

Normalmente, para poder dejar un hábito tan fuertemente adherido a nosotros es necesario algo más que la simple formulación de un deseo. Lo mismo que cambiar nuestros hábitos alimenticios, nuestros hábitos deportivos (o sedentarios) o que cambiar nuestra rutina diaria para incorporar nuevas costumbres o actividades.

Nuestra vida cotidiana es una estructura en la que los distintos elementos han ido encontrando su asiento. Cada conducta, cada hábito, está ahí cumpliendo una función determinada y, aunque ese comportamiento sea negativo o problemático, si está ahí es porque hace una función. Puede ser que simplemente nos ayude a combatir el estrés, o puede que sea la forma en la que hemos aprendido a divertirnos o quizás es la forma que hemos encontrado para relacionarnos socialmente. El caso es que poco a poco hemos ido construyendo una vida en la que eso que ahora pretendemos eliminar o cambiar seguramente producirá otros cambios que no nos proponemos.

Dejar de furmar supone asumir un incremento del estrés. Bajar de peso supone asumir un cambio en los hábitos de alimentación, hacer más deporte requiere de un tiempo dedicado a ello además del esfuerzo de la actividad física propiamente dicha... Y así con cualquier intención que nos pongamos como tarea para este año que empieza. Sea la que sea, debemos asumir un cambio global en nuestra forma cotidiana de vivir.

En resumen: hacerse propuestas de cambio al comenzar el año es positivo, implica una intención de mejora. Pero para que resulte bien necesitamos hacer algo más que una propuesta simple, necesitamos comprender que sin un cambio global en nuestra cotidianidad, será mucho más difícil conseguir el efecto deseado.

 Mª José Hernando. Psicóloga
Visitas concertadas llamando al 627 908 300

viernes, 2 de enero de 2015

"2015, EL ASALTO AL CASTILLO"

El gobierno del PP ha llevado al país a los niveles más altos de desigualdad que se recuerdan. Los datos de la pobreza han alcanzado los máximos históricos, lo mismo que los del paro y los desahucios mientras que los datos referidos a las clases más pudientes reflejan que los llamados «efectos de la crisis» se han dirigido casi en exclusiva a las clases medias y bajas. Los salarios han sufrido una merma tan apreciable que se calcula que un tercio de los existentes están muy por debajo de los mil euros, esa cantidad que hace solo unos años se utilizó para adjetivar a los peor pagados del mercado laboral, los «mileuristas». Se han cambiado empleos indefinidos por empleos temporales que impìden  cualquier plan de vida a quienes han sido atrapados en esa situación. Hoy, por primera vez en democracia, tener un empleo no garantiza en absoluto escapar de la pobreza. Además de todo esto, la subida de los impuestos indirectos, los más injustos, se ha acompañado de un recorte generalizado de los servicios y las pensiones. Especialmente vergonzosos los sufridos en el terreno de la dependencia pero también indignantes los producidos en la sanidad y la educación públicas que han sido de tal alcance que solo la contundente reacción de las llamadas «mareas ciudadanas» parecen haber evitado la desaparición casi total de los centros públicos en favor de las empresas privadas del sector. Por otra parte se han vendido empresas rentables de titularidad pública, se han dedicado grandes sumas a reflotar y/o ayudar a bancos y empresas privadas, se ha reducido el presupuesto para I+D+I dejando la investigación en España al nivel de países tercermundistas y forzando la emigración de científicos e investigadores, se han perdido varios años de gobierno sin crear las estructuras económicas necesarias para que el país y su mercado laboral evolucionen; del ladrillo  al turismo y del turismo al ladrillo sin otro plan perceptible de desarrollo económico. Por último, se han recortado derechos y libertades, se ha convertido a las TV públicas en factorías de propaganda sonrojante y finalmente se ha aprobado una «ley mordaza» para evitar que el descontento social se  exprese libremente. Todo ello, por supuesto, salpimentado con tan innumerables casos de corrupción que la clase política en su conjunto, la mayor parte de las instituciones, incluyendo la corona, los sindicatos principales y la patronal, están bajo sospecha. El dato de que casi 500 políticos en activo están imputados por delitos de corrupción da una idea de la magnitud de la podredumbre que está aflorando en los últimos años.

Todo este proceso ha sido constatado y contestado por una ciudadanía indignada que se ha organizado en mareas de todo tipo y ha protagonizado miles y miles de manifestaciones de protesta. Incluso una huelga general cuando se quiso dejar patente la oposición a la reforma laboral. Y tanta protesta, tanta movilización en las calles, tanta lucha, ha tenido la misma respuesta por parte del gobierno. Nos han dicho claramente que ellos tienen los escaños y con ellos el poder de las instituciones, y que mientras tengan el poder,  se hará lo que dice la ley, la misma ley que ellos hacen y cambian según conveniencia. Y eso incluye el derecho a decidir de los catalanes y todas las demás reivindicaciones de todos los ciudadanos indignados de todo el país.

Así que ahora, llegados a este punto, aparece por el horizonte el momento de las urnas. La oportunidad  de que la ciudadanía exprese mediante el voto sus voluntades de gobierno. Y es ahora cuando las cosas empiezan a verse de otra manera. La irrupción de fuerzas surgidas desde la ciudadanía y alejadas de los esquemas establecidos por el bipartidismo dan a estos próximos meses una relevancia que no se conocía desde la transición. Los viejos políticos ven llegar esta marea, que antes era de ciudadanos con pancartas y ahora es de votantes, con mucha preocupación. Incluso con temor, si rasgamos la primera capa de arrogancia, por supuesto. Pero la división del enemigo es la confianza del gobernante. La izquierda aparece dividida en distintas formaciones y aunque Podemos atrae la mayor intención de voto, dicha división puede propiciar una victoria de la derecha que aparece, por ahora, unida. Los nacionalismos hacen también su tarea. Con partidos mayoritarios de derecha en Catalunya (CiU), Euskadi (PNV) y Galicia (PP) una parte de ese voto descontento será canalizado convenientemente hacia posiciones conservadoras y las banderas aumentarán la división en el seno de las izquierdas más sensibles a los planteamientos nacionalistas/independentistas. El sistema está bien atrincherado en su castillo, la ciudadanía indignada se acerca a los muros. Mucho antes de las urnas empezará la batalla. Cuando acabe el recuento, sabremos el resultado.