Periódico "El Raval"

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lunes, 6 de noviembre de 2017

"Disociación" Artículo de Mª José Hernando. Psicóloga

Si buscamos el concepto «disociación» en la wikipedia encontraremos esta primera frase: « el término disociación describe una amplia variedad de experiencias que pueden ir desde un leve distanciamiento del ambiente circundante hasta distanciamientos más graves de la experiencia física y emocional. La principal característica de todos los fenómenos disociativos consiste en el distanciamiento de la realidad»

Podemos afrimar, por tanto, que vivimos tiempos en los que todos los ciudadanos experimentamos un cierto grado de «disociación». Una disociación entre lo que percibimos de la realidad y nuestra experiencia personal. Les pondré algunos ejemplos.

La corrupción. Estamos educados en unos valores que incluyen la honradez y la solidaridad como elementos básicos de la convivencia humana. Sin embargo, la percepción de la realidad nos dice que no es así, que la corrupción está generalizada desde la política hasta la economía, los medios de comunicación, los clubes de fútbol, la gestión pública, etc.

La manipulación. Imaginamos que los medios de comunicación nos ofrecen una ventana a la realidad. Sin embargo, día a día comprobamos que esto no es así y que lo que nos ofrecen son visiones sesgadas e interesadas de la realidad para tratar de consicionar (manipular) nuestra percepción del mundo.

El prestigio social. Suponemos que socialmente están más valoradas y reconocidas las personas que hacen aportes importantes al bien común: médicos, educadores, voluntarios, artistas... Sin embargo, la percepción de la realidad nos dice que esto no es así, que se valoran y prestigian a futbolistas, personajes locuaces sin ninguna formación («famosos» les llaman) y un sin fin de mediocres  extraordinariamente pagados e inexplicablemente publicitados en los medios de comunicación.

Todo esto produce en nuestro psiquismo una experiencia que podríamos denominar «disociación» porque lo que nuestra percepción nos aporta de la realidad social no coincide con lo que nuestra construción psicológica espera de ella. Se genera así una especie de desasosiego, de desorientación, en la que experimentamos un malestar, un «cabreo» constante que se sitúa de fondo de nuestro vivir cotidiano. Vivimos entre cabreados y confusos, preguntándonos si no seremos nosotros los «pardillos», los equivocados. Justo todo lo contrario de lo que nos iría bien que no es otra cosa que la certidumbre y la confianza en nosotros mismos.

Mª José Hernando. Psicóloga
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"El Raval" de Noviembre 2017. Número 283

miércoles, 11 de octubre de 2017

"AGITACIÓN SOCIAL" Artículo de la psicóloga Mª José Hernando

Vivimos nuestra vida personal inmersos en un medio social. Eso es incuestionable. No obstante, no podemos equiparar esa realidad con la de un decorado teatral respecto a los actores de la obra que están interpretando. El medio social no es solo un decorado que envuelve nuestra vida. El medio social se interrelaciona con nosotros, «penetra» en nuestra vida de forma constante e incluso podemos decir que la «determina».

Nuestras perspectivas de futuro dependen del medio social, nuestra interpretación de lo que está bien o mal depende del sistema de valores del contexto social e histórico en el que nos toca vivir, nuestra interpretación de lo que es una vida «exitosa», nuestra visión del mundo, nuestra cultura, nuestra economía... No solo «vivimos» en un medio social sino que «somos» parte de un medio social.

En los últimos tiempos, el medio social en el que vivimos,  está atravesando por una situación que podemos calificar de «convulsa» pero también de «confusa». Y me refiero a la evolución social del llamado «procés» catalán, pero también al contexto internacional en el que éste se desarrolla: la presidencia de Donald Trump, la crisis de Korea del Norte, la crisis de los refugiados y en especial el problema humanitario en el Mediterráneo. Una situación «convulsa» y «confusa»

En ese contexto social las personas con una situación personal y psicológica especialmente complicada experimentan un aumento de su propio conflicto personal.  Por supuesto, cada persona vive la relación con el contexto  social de una forma distinta y lo que estoy afirmando puede tener infinidad de matices. Pero más allá de esos matices, aquella letra de canción que hablaba de los «malos tiempos para la lírica» podría adaptarse y decir malos tiempos para estar en depresión, o para quienes sufren de ansiedad, o para quienes experimentan un conflicto psicológico del tipo que sea.

Una columna sobre psicología no es el lugar para hacer un análisis político y no se me ocurriría ni siquiera esbozarlo. Pero sí que me ha parecido importante, en estos tiempos de marejada social en nuestro entorno social más próximo,  desviar la mirada de todos ustedes hacia esta relación entre el conflicto psicológico, algo tan personal, y el conflicto social, algo que en apariencia es genuínamente colectivo.

Somos seres históricos y sociales. No sólo es que vivimos en un entorno histórico y social. Lo somos porque nos «con-formamos», nos «damos forma psicológica», en un medio histórico y social determinado. Y, desde ese punto de vista, estos tiempos sociales no ayudan a resolver nuestros problemas más personales. Pero ya saben, después de toda tormenta vuelve la calma. Ojalá que sea pronto.

Mª José Hernando. Psicóloga
Visitas concertadas llamando al 627 908 300